La próxima revolución ¿industrial?

Estamos viviendo posiblemente en uno de los momentos históricos más emocionantes sobre innovación, velocidad de cambio y creación de nuevas oportunidades.

La tecnología evoluciona a una rapidez exponencial, y no estamos más que en el inicio de todo lo que está por llegar en los próximos años.

A finales del siglo XVIII, con la creación de la máquina de vapor de James Watt en 1774, entramos en la primera revolución industrial, que duró algo más de un siglo y fue un gran punto de inflexión. A comienzos del siglo XX, Henry Ford introdujo un modelo de producción en cadena que nuevamente revolucionó toda la industria y, posteriormente con los ordenadores, internet y la automatización de la producción, nos encontramos con la tercera revolución industrial de la era de la información.

Si analizamos el sistema de educación actual, vemos que está diseñado precisamente para ese modelo industrial, donde las personas se forman para reproducir tareas repetitivas, como parte de la cadena de montaje de Henry Ford. Pero ante el escenario de singularidad, inteligencia artificial, big data, internet de las cosas y robots que ya son capaces de realizar esas tareas (y mucho mejor que los humanos), ese sistema de educación ya no tiene sentido, y hacen replantearnos los principios éticos más básicos y cualquier tipo de modelo social o profesional.

Quizás cuando lo veamos con perspectiva, pudiera ser que hasta ahora hemos vivido varias fases de una misma gran revolución industrial, y ahora estemos entrando en una nueva revolución post-industrial.

Lo mismo ocurre con el modelo estructural de las grandes empresas diseñado para una época industrial. Un modelo con el 100% de una plantilla fija contratada como si se tratara de una gran fábrica no tendría sentido para poder avanzar al mismo ritmo que avanza el mercado exterior y mantenerse competitivas.

Las empresas y corporaciones seguirán teniendo un peso incuestionable en la economía y desarrollo global. Pero lo que parece que va cogiendo más forma son los modelos mixtos de empresas compuestos por personal interno o managers por un lado, con un papel más orientado a gestión, y por otro lado por profesionales independientes especializados que se impliquen por proyectos.

Son estos profesionales independientes o freelance los que, bajo su propia marca personal, con voluntad de mantener un aprendizaje continuo, son capaces de avanzar a la misma velocidad que evoluciona la tecnología y el mercado, fuera de una estructura o paraguas empresarial lleno de procesos “industriales”.

Al contrario de lo que pueda parecer, cuanto más avanza la tecnología, más importancia van adquiriendo las personas. Cada vez costará más encontrar nuevos profesionales con habilidades múltiples, y en este nuevo contexto son las empresas las que tendrán que hacer un esfuerzo para atraer al mejor talento externo.

¿Estamos preparados para un modelo de empresas mixto? Está claro que cada vez hay más profesionales independientes por elección y dependerá de las grandes organizaciones saber adaptarse a este cambio como parte de la verdadera transformación digital.

Estamos viviendo en un momento histórico realmente emocionante. Sin ser todavía plenamente conscientes, probablemente estemos formando parte de la próxima revolución ¿industrial?

* publicado en el libro “The Future of Work. 30 claves, 30 autores”