Los años de peregrinación del chico sin color

Hace poco me devore el ultimo libro del gran Murakami, y a pesar de todo lo que leí de críticos caretas, me encanto.

Cuando Tsukuru Tazaki era adolescente, le gustaba sentarse en las estaciones a ver pasar los trenes. Ahora, con treinta y seis años, es un ingeniero que diseña y construye estaciones de tren, pero en el fondo no ha dejado de ver pasar los trenes. Lleva una vida holgada, tranquila, tal vez demasiado solitaria. Cuando conoce a Sara, algo se remueve en lo más profundo de su ser. Y revive, en particular, un episodio de su juventud: dieciséis años atrás, cuando iba a la universidad, el que había sido su grupo de amigos desde la adolescencia cortó, sin dar explicaciones, toda relación con él. Así empezó la peor época de su vida, hasta el punto de que acarició la idea del suicidio. ¿Ha acabado esa época? ¿Es posible que aquello le marcara más de lo que él cree? Tsukuru decide entonces ir en busca de cada uno de los miembros del grupo para averiguar la verdad. Con la pieza de Liszt titulada Los años de peregrinación como leit-motif, comenzará esa búsqueda, que le llevará a lugares tan dispares como la ciudad de Nagoya o Finlandia, o tan recónditos como algunos sentimientos. Decididamente, a Tsukuru le ha llegado la hora de subirse a un tren.

Lo que me paso con este libro y con muchos otros de Murakami es, tal vez, lo mejor que le puede pasar a un lector desde mi no-profesional punto de vista, y eso es sentirse identificado con la historia, sentir que lo que le pasa Tsukuru también te pasa a vos.

Todos hemos sufrido algo similar a Tsukuru, somos jóvenes y tenemos amigos que pensamos lo son todo, no imaginamos la vida sin ellos, pero la vida tiene otros planes; a veces porque crecemos, otras veces por distancias o como le pasa a nuestro protagonista, por un motivo misterioso, esas relaciones que lo parecían todo se acaban así como así y eso nos genera un sensación de vació tremenda que nos hace preguntarnos: ¿Que paso? ¿Como paso esto? ¿En que momento?. Pero lo mas probable es que nada haya pasado, simplemente las cosas ya no son como antes y tenemos que vivir con eso, el problema es como este “trauma” inicial se encuentra presente en todas la relación futuras, como este suceso marca nuestra vida social.

El quiebre para Tsukuru fue tan brusco que lo convirtió en una persona incapaz de relacionarse con el mundo, sus relaciones ya sean de amistad o amorosas son esporádicas, sin embrago todo cambia cuando conoce a alguien con quien esta dispuesto a pasar tiempo, el problema es que el esta “roto” y para poder seguir adelante debe darle un cierra a esta historia de su pasado.

Por lo tanto esta historia se trata de un “viaje” para poder superar este trauma de la juventud, un viaje que en algún momento de nuestras vidas todos quisimos emprender .