El Dolor

Anita Bouzón Vittar

Con las lagrimas secas en los ojos y en la piel me levante. Puse cara de fuerza, esa que se usa de escudo para andar por ahí.
Me cruce con el y lo vi. Ahí estaba de nuevo, y yo que creía alejarme. Me miró muy fijo, con los ojos picaros y la sonrisa grande. Adopto su pose más cómoda y cruzo los brazos, como contando los segundos que me costarían correr a el. No dejo de mirarme y sonreír, el tan macabro, sabe que la perseverancia me seduce. Me conoce.
Me pase enteras las noches entre sus brazos, y sabe exactamente donde tocarme. Donde me duele. Donde puede abrir cicatrices que de afuera no se ven.
Conoce los secretos que por tristes los guarde, los recuerdos que bloqueó mi mente.
Esta vez no me acerco, no lo sigo.
Esta vez lo miro, me doy la vuelta y camino en sentido contrario.
Si va a haber dolor, que él mismo venga a buscarme.

Yo, y mi costumbre de personificar a los sentimientos