Llover
Se acercaba a la ventana y veía caer la lluvia. Era tan libre, tan imponente y reveladora.
Soñaba con poder ser aquella gota que caía y nacía en lo alto, el llanto del cielo.
Que, como al cielo, todo el mundo la escuchara llorar y se dejara empapar de todo aquello que le oprimía el pecho.
Soñaba con poder imponerse. Así, como la lluvia.
Dejar de preguntar y esperar el momento oportuno, cuando ya todos duermen y nadie la escucha, esquivando las miradas de quienes la pretendían fuerte para poder llorar. En paz. A lágrimas de cocodrilo.
Caerse. Caer como lo hacían aquellas gotas de la naturaleza.
A nadie en su casa le gustaba la lluvia.
Y ella no entendía porqué.