No te diste cuenta?

Somos todos iguales.
Repite, repite la utópica idea que busca unir al mundo. Lo dicen los de arriba, lo esperan los de abajo. 
Nos une lo de adentro. Nos une una historia y más que nada nos une un dolor.
Todos tenemos uno, muy cargado bien adentro. 
Eso. Eso que muchas veces tiene nombre y otras tantas les falta palabras.
A unos, les duele lo que llevan. A otros, lo que se les fue. 
A unos los deja sin aire. Otros lo viven suspirando.
A quien se agarra la cabeza al final del día, a quienes se las dejan perder en algún humo, en algún vaso, en alguna rutina disfrazada de olvido. O empapada de recuerdos. 
Algún dolor golpea a quien se cruze al frente, a quien le toque. Otro elige autodestruir a quien lo cargue. 
Duele. Duele y sale afuera como lágrimas, como golpes. Sale como gritos, como silencios que aturden. 
Pero, al fin de cuentas todos, todos duelen y cierran el pecho. 
Todos se quedan adentro y así miremos para cualquier lado ahí van a estar siempre. Para quedarse.

Somos iguales… No te diste cuenta?