Tecnologías abiertas para más y mejor ciencia

(Foto: GOSH Community, CC0, https://www.flickr.com/photos/goshcommunity/32916234003/)

¿La tecnología es neutra? Mucho se ha dicho acerca de si la tecnología está o no libre de valores. Esto también se aplica a los instrumentos científicos, que cumplen un rol esencial en la investigación y la educación científica, y algunos campos científico pueden ser incluso uno de los principales impulsores (por ejemplo, en la Genómica). Pero, ¿qué valores pueden traer incorporados las herramientas utilizadas por los científicos? Alta tecnología, complejidad, alta calidad y prestigio es lo que los científicos y las instituciones científicas suelen buscar en sus instrumentos. Coincidentemente, solemos referirnos a la ciencia y a la investigación en estos mismos términos. ¿Son esos los valores que queremos para la ciencia?

Una imagen esteroetípica de un científico usando instrumental sofisticado (Foto: Rhoda Baer, National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases, National Institutes of Health, CC-BY-NC, https://www.flickr.com/photos/nihgov/25863685900)

La ciencia es un esfuerzo comunitario, que se basa en un conjunto de normas sociales, principios o expectativas que definen el comportamiento (ideal) de un científico. En 1942, Robert Merton estructuró estas normas en un grupo de cuatro principios: la comunalidad (propiedad común del conocimiento), el universalismo (todo el mundo es capaz de contribuir), el desinterés (sin búsqueda de beneficio personal) y el escepticismo organizado (estar sujeto a la evaluación crítica). ¿Y si pudiéramos tener instrumentos científicos que representaran esos principios de la ciencia? ¿Qué ocurriría si las herramientas científicas fueran desarrolladas por la comunidad científica de una manera científica? ¿Instrumentos abiertos, desarrollados por la comunidad, con revisión de pares y accesibles, en lugar de dispositivos elitistas y sofisticados?

Un argumento frecuente en contra del instrumental científico abierto es que éste es de menor calidad que los equipos comerciales equivalentes. Esto puede ser así en algunos casos, pero no es necesariamente la regla. De hecho, el número de instrumentos abiertos y de alta calidad que se están desarrollando está aumentando rápidamente. Un buen ejemplo es el dispositivo MultispeQ para mediciones de plantas, suelo y medio ambiente, un dispositivo diseñado profesionalmente y capaz de competir con productos comerciales similares, pero con la ventaja de ser accesible, abierto y modificable (por ejemplo, se lo ha modificado para medir el blanqueamiento de los arrecifes de coral). Además, algunos de los equipos científicos más sofisticados utilizados en el Gran Colisionador de Hadrones del CERN son licenciados abiertamente, y se publican en su propio Repositorio de Hardware Abierto. Al fin de cuentas, la comunidad científica cuenta con suficiente conocimiento y experiencia para desarrollar equipos capaces de alcanzar sus propios estándares científicos.

Por otro lado, hay casos en los que estos altos “estándares científicos” no son necesarios. Esto es especialmente así especialmente en el ámbito educativo, donde el “hágalo usted mismo” puede ser un objetivo en sí. Además, los dispositivos simples pueden ser más fáciles de entender y ser más adecuados para enseñar principios y conceptos científicos. En los talleres organizados por la comunidad Hackteria, los estudiantes construyen microscopios simples a partir de cámaras web baratas, que les permiten inspeccionar distintos objetos gradualmente desde la escala macro a la micro, aprendiendo de paso conceptos de óptica. Tener además la capacidad de llevarse a su casa su propio microscopio y ser capaz de explorar su entorno aumenta enormemente las posibilidades de aprendizaje.

A la caza de microorganismos con una cámara web (Foto: Marc Dusseiller, Hackteria, CC-BY,http://hackteria.org/wiki/File:Step_7_go_hunting.jpg)

Recientemente ha surgido un movimiento global para el hardware científico abierto (entendiéndose hardware como todo objeto físico; como en hardware store=ferretería), que esperamos permita que este tipo de proyectos prosperen. El objetivo que esta comunidad se ha fijado es hacer que el hardware de código abierto sea omnipresente en la ciencia para 2025. Esto puede sonar como un sueño utópico, pero creo que no lo es. Y para que se convierta en una realidad es necesaria una mayor participación; y necesitamos especialmente a aquellas personas que tradicionalmente no participan en el proceso de desarrollo de los instrumentos científicos. Si leíste hasta aquí, muy probablemente puedas ser parte y contribuir!

¿Y cómo unirse a este movimiento? Un primer paso en el mundo del hardware científico abierto puede ser simplemente encontrar un instrumento o herramienta científica que a uno pueda serle útil (hay una larga lista aquí y aquí), y usarlo. La utilización de los instrumentos y la realización de pruebas y validaciones por parte de la comunidad ya es una de las mayores contribuciones posibles. Además, al ser capaz de estudiarlo y modificarlo, es probable que uno encuentre la manera en que esta herramienta podría ser mejorada o adaptada a una aplicación específica. Y si no, es posible que también uno pueda contribuir a la documentación del proyecto, escribiéndola, traduciéndola, o al menos corrigiendo errores tipográficos. El siguiente paso es compartir la experiencia, resultados, modificaciones, etc. y contribuir de nuevo a la comunidad.

Un buen punto de partida: una micropipeta impresa en 3D (Brennan et al. 2017, http://biorxiv.org/content/early/2017/02/20/109231; foto: https://github.com/Biological-Microsystems-Laboratory/micropipette/raw/master/images/gif-side-cross.gif)

Los instrumentos científicos abiertos permiten que aquellos acostumbrados a ser simples receptores de las herramientas suministradas por el mercado pasen a formar parte del proceso de desarrollo, pudiendo así centrarse en los problemas que consideren más relevantes, de manera transparente, democrática y autónoma. Pero este desafío al statu quo es en realidad simplemente volver a los principios descritos por Robert Merton, y recuperar los valores científicos para los instrumentos científicos.

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