Redirección

Ayer fue mi primer día de trabajo. LLevaba un año completo trabajando para mi misma y siguiendo mis nuevas pasiones (mis viejas pasiones cambiaron cuando conocí el mundo del desarrollo personal), después de 5 años de haber estudiado Diseño Industrial, y de estar tan segura de que a eso me quería dedicar por el resto de mi vida, me di cuenta que tal vez era más amor al arte que cualquier otra cosa. Me di cuenta que lo que más me apasionaba del diseño era poder convencer al cliente de que mi propuesta era la indicada, el poder concebir una idea dentro de mi cabeza para al final poder contemplarla frente a mí, tangible y justo como la imaginé. Era el hecho de tener el poder de hacer algo increíble haciendo equipo con mi cabeza y con mis manos, que mi cliente viera lo que yo creé para él y dijera “WOW”. Básicamente, me enamoré del concepto de superar las expectativas de las personas y hacerlas sentir bien, hacerlas sentir felices.

A principios del 2015 decidí renunciar a mi pasión por el diseño porque presumía haber encontrado una mejor manera de impactar a las personas. Y lo hice. No puedo explicar la sensación de satisfacción al estar parada frente a tanta gente compartiendo experiencias, anécdotas, tips o cualquier otra cosa, el chiste es dejar algo en cada persona que te escuche.

Siempre hablo y siempre escucho acerca de encontrar tu propósito definido, yo lo tuve claro, pero a finales del 2015 comenzó a verse un tanto borroso. Realmente me asusté. ¿Cómo es posible que alguien que predica tanto y defendía a capa y espada el que todas las personas tienen la obligación de luchar por sus sueños NO siga los suyos?

Hay 8 áreas indispensables en la vida de todo ser humano, y es nuestro deber ser lo suficientemente responsables e inteligentes para poder equilibrarlas. Creo firmemente que esa es una de las claves para la felicidad.

Diciembre fue el mes más emocional que he tenido en mucho tiempo, me sentía vacía en todos los aspectos de mi vida. ¿Te imaginas? ¡TODOS!
Realmente ya no sabía ni que hacer, me encontraba 100% inactiva, ya no me motivaba hacer lo que estaba haciendo, ya no sabía ni para dónde hacerme.
Está medio feo que tu Facebook esté lleno de bodas, anillos y bebés mientras que tu APENAS estás descifrando que quieres hacer de tu vida.
Fueron días de martirizarme como nunca lo había hecho. Era como si yo misma me diera una puñalada por la espalda…A mi y a todos mis libros leídos el año pasado. Parecía broma. Siento que Napoleon Hill se retorcía desde su tumba. Pero es que neta, me asusté. “Tanto análisis causa parálisis”
Por primera vez en mucho tiempo me sentía sin rumbo y sin dirección. 
Decidí inspeccionar mi pasado, mis habilidades, mis virtudes y defectos. Volví a conocerme.

Me di cuenta que se vale cambiar de opinión, me di cuenta de la urgencia de un sentido de pertenencia, de sentir que mi trabajo vale algo o que añade valor a alguien. Me di cuenta que tachaba y juzgaba todos los trabajos sin tener la flexibilidad o empatía de ponerme en los zapatos de los demás. No a todos nos gustan las mismas cosas, no a todos nos apasiona lo mismo, no a todos se nos dan todas las habilidades necesarias para emprender, o para ser empleado, o para LO QUE SEA! Así que al hacer la introspección tan detallada, dejé mi orgullo a un lado y me tragué mis palabras…Yup, busqué un trabajo. 
La verdad no quería trabajar por trabajar, quería ocupar mi tiempo siendo productiva en algo que realmente me gustara. Decidí retomar mi amor por el diseño, sin embargo, desempolvé mi más vieja, explotada, afinada y recientemente practicada pasión; LAS VENTAS! Fusioné mi amor por el servicio al cliente junto con hacer sentir bien a las personas y darles una experiencia inolvidable…Encontré un trabajo que resume todo eso, y estoy feliz. Me gusta aportar ideas, me gusta que mi voz se escuche…Me gustaaaa! 
Aún está un poco dudosa mi meta a largo plazo, sigo trabajando en ella. Sin embargo se que mi propósito definido y mi obligación es y será siempre dejar un mundo mejor que como lo encontré y poder hacer feliz con mis acciones y/o palabras a la mayor cantidad de gente que me sea posible conocer en esta vida. Quiero vivir en un mundo feliz, por eso hoy decido comenzar por mi misma, decido ser feliz y dejar a un lado el papel de víctima. Hoy decido buscar a toda costa mi felicidad y equilibrar mis 8 áreas. “Cambia tú y todo cambiará para ti.”

Grecia Silva

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Grecia Silva’s story.