Una geografía interior: la construcción de Gris Tormenta

Una entrevista que Reyna Paz, de ‘La Crónica de Hoy’, hizo a Gris Tormenta en septiembre 2019.

Gris Tormenta
Oct 16 · 7 min read

¿La falta de librerías y espacios de lectura en Querétaro fue el motivo por el que nació el proyecto editorial Gris Tormenta? ¿O ante qué necesidades surge esta editorial con el énfasis de que no tiene su sede la Ciudad de México?

La idea de Gris Tormenta apareció en una época de lecturas intensas y reflexiones sobre lo que es una editorial, sobre lo que es la edición y el editor independiente, la confección lenta de libros y la lectura en papel en un contexto digital. Creo que no tiene relación con la cantidad de librerías ni con la ciudad. Tiene que ver mucho más con una lectura personal que con una industria cultural; más con una geografía interior que con una real. Creo que en Querétaro (un millón de habitantes, más o menos) hay más librerías per cápita que en ciudades similares: tan solo en el Centro hay quince, y en toda la ciudad habrá unas cincuenta. Eso para nosotros es solo un hecho, no una ventaja ni una desventaja. Vendemos, naturalmente, más libros en la Ciudad de México o en Madrid que en Querétaro: haría más sentido que la editorial estuviera en una capital, pero no: estamos establecidos en Querétaro, pero eso es circunstancial, no intencional —no intentamos hacer énfasis con eso ni enviar un mensaje al editar desde aquí. Querétaro nos da algunas ventajas, pero también genera problemas logísticos.

Si quisiera profundizar más en la pregunta, diría que una editorial como Gris Tormenta podría ser diferente —quizá no en su génesis, más bien a largo plazo— si estuviera en la Ciudad de México: los impulsos y estímulos de ambas ciudades son muy distintos, y eso se refleja tarde o temprano en todo lo que haces. En el caso de una editorial, en su catálogo. Pero también creo que Gris Tormenta no intenta mostrar ninguna localidad, más bien lo opuesto: ideas, emociones, intensidades que no pertenecen a ningún territorio exclusivo.

Tienen dos colecciones, Editor y Disertaciones, y me parece que ambas tienen en común el iniciar una discusión con los lectores. ¿Les interesan los ensayos, impulsar a escritores jóvenes y develar la intimidad de los autores?

Sí, nos interesa mucho la intimidad literaria que el pensamiento de los autores revela, esa zona inaccesible o poco visitada en la novela y el cuento. Por eso el ensayo y la memoria son los géneros que publica Gris Tormenta, porque ahí es donde hemos encontrado la voz más fuerte y distintiva de un autor. En la colección Disertaciones proponemos libros que generan una discusión grupal, un texto polifónico, así que cada autor no solo dice algo, sino que lo dice en relación con el resto de los textos del libro. No son antologías «tradicionales», porque no tienden hacia lo general, sino que los autores saben que están escribiendo alrededor de una pregunta o un concepto muy específico, y eso los incita a escribir (espero) con la emoción de una doble exposición: la del texto individual y la del conjunto. Y eso, creo, devela una intimidad o una duda, que para mí es indispensable en la literatura. En la colección Editor buscamos y publicamos textos que se ven poco, textos sobre experiencias y procesos que no son visibles porque se esconden en el tras bambalinas de la literatura. Quizá puedan verse como confesiones, pero me parece más bien que se trata de un ejercicio crítico de la memoria: no se narran hechos, sino intensidades y emociones; se trata de hacer evidente una postura literaria ante la vida. Estos puntos en común que comparten ambas colecciones incitan algo en el lector, algo que no estaba ahí antes.

Sobre los escritores jóvenes: lo que nos interesa en realidad es la mezcla de autores, crear una horizontal a través de las ideas y no hacer diferencias entre autores famosos y autores menos conocidos. Pero más que «descubrir» autores, nos interesa proponer nuevas lecturas o discusiones sobre temas inquietantes.

¿Cómo eligen los títulos que les interesa publicar?

En la colección Disertaciones seleccionamos un tema alrededor del cual se pueda generar un debate plural, siempre y cuando creamos que ese tema tiene relavancia con alguna discusión contemporánea. Para criticar la espectacularización de la cultura, por ejemplo, tomamos un ensayo de Perec sobre lo infraordinario e invitamos a autores de varios países a construir un pensamiento alrededor de él. Tenemos otro título sobre migración, pero no desde el periodismo, sino desde la memoria: creemos que ese cambio radical en el punto de vista otorga una comprensión distinta, una identificación sorpresiva con un tema que es muy contemporáneo, pero que, tratado así, pierde su condición de actualidad porque muestra que las emociones son iguales sin importar la edad, el país o el tiempo, y eso para mí tiene mucho más valor que algo informativo o mediático. En nuestro último libro, nueve astronautas hablan sobre el regreso a la Tierra, y una de las lecturas que puede hacerse de ese libro tiene que ver con la precariedad y la fragilidad del planeta en un contexto de cambio climático. (Pero esa es solo una de las lecturas. Alguien más podría leerlo como un libro de viajes o como un libro infantil.) Todos nuestros temas, pues, tienen esa dualidad: que sea algo actual pero con una postura editorial nuestra, que lo «libera» a la vez de esa contemporaneidad.

En la colección Editor nos interesa publicar historias sobre todo lo que sucede, todo lo que tuvo que pasar para que un libro llegara a una librería y, finalmente, a las manos de un lector. Las historias que están detrás de un libro, o paralelas a él, que muestran la improbabilidad de la gran literatura. Creo que después de leer un libro de esa colección, no vuelves a ver un libro de la misma manera.

Sobre los libros de la colección Editor, Las posesiones, de Thomas Bernhard, y Perder el Nobel, de Laura Esther Wolfson, ¿cómo fue el trabajo de traducción y la decisión de editar ambas obras?

Recuerdo con nitidez la primera lectura que hice de «Perder el Nobel», el ensayo de Laura Esther Wolfson, que habla sobre la traducción y la pérdida. Sabía que teníamos que traducirlo al español y publicarlo. (Si Gris Tormenta no hubiera existido, supongo que se lo habría hecho llegar a algunos editores.) Era imposible leerlo y no hacer algo con él. Se genera, en la lectura, una conexión inmediata entre el interior del texto y el interior del lector, y esa es la señal más obvia de estar frente a una obra de arte. Cuando le hicimos la propuesta, la autora nos dijo que sí, y nos hizo dos peticiones nada más: conocer el nombre del traductor antes de iniciar y leer la traducción al español antes de publicarlo. Wolfson es traductora del ruso y otros idiomas al inglés —y también puede leer en español, aunque no traducir. Uno de los temas principales del ensayo es la obra de Alexiévich, y nuestra propuesta de traductora fue Marta Rebón, que ha traducido a Alexiévich en España —aunque no fue esta la razón por la que la propusimos. Ambas estuvieron de acuerdo y el texto se tradujo. Wolfson y Rebón tienen ideas distintas sobre la labor de la traducción, además de que es el tema central del ensayo. Esto generó algunas discusiones, con la editorial de por medio, sobre el texto final. Nada grave, me parece. Además, era predecible por la naturaleza del proyecto: una traductora traduciendo a otra traductora que puede leer en ambas lenguas. Rebón habla de esto en el prólogo. No he leído ningún libro así.

El texto de Bernhard ya estaba traducido, solo pedimos los permisos. Lo que sí es nuevo es el prólogo del escritor español Andrés Barba, que me parece magnífico y le da al texto de Bernhard la posibilidad de una nueva lectura y hace que tenga sentido dentro de la colección Editor.

¿Cuál ha sido la respuesta de los lectores ante su oferta editorial y cuáles son sus puntos de distribución?

La respuesta ha sido muy buena, mucho mejor de lo que esperábamos. Las librerías y los distribuidores se han interesado también, nos escriben para pedirlos. Tenemos dos tipos de distribución: la primera a través de una compañía, que hace llegar los libros a las librerías de cadena, y la que hacemos nosotros, que es directamente con librerías independientes de todo México. Además, con la compra web, Gris Tormenta se puede conseguir en cualquier lugar.

¿Cuál ha sido su trabajo y colaboración con el Hay Festival?

Hicimos un libro con ellos llamado Por qué escribo —Hay Festival. Es una antología en la que treinta invitados a la edición 2017 del Hay Festival en Querétaro reflexionan sobre la literatura y el oficio del escritor. En una época en la que cualquier persona puede escribir y publicar sin necesidad de editores ni críticos, nos preguntamos qué impulsos guían a los escritores; dónde está la relevancia de la literatura actual, desde un punto de vista íntimo, pero también social y trascendente. La antología presenta a treinta autores de trece países y seis décadas a partir de perspectivas como literatura, música, filosofía, periodismo, ciencia y cine. Entre los autores están Diego Zúñiga, Carmen Pardo, David Huerta, Alberto Ruy Sánchez, Ángeles González-Sinde, Normal Ohler y Antonio Ortuño. El libro se presentó en la edición 2018 del festival, con la presencia de Rocío Cerón (también autora) y Guillermo Núñez Jáuregui.

Gris Tormenta es un taller editorial que imagina, edita y publica libros que reflexionan sobre la cultura y el pensamiento contemporáneo.

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