PERSUASIÓN CON SABOR A VINO

La mente inconsciente posee un conocimiento que la mente consciente ignora.

La gente cree que le gusta un producto por sus cualidades, pero en realidad su experiencia se basa igualmente en el marketing del producto.

En las estanterías de un supermercado inglés se colocaron cuatro vinos franceses y cuatro alemanes con un grado de sequedad y un precio parecido. En días alternos se ponia música francesa o alemana que sonaba desde lo alto de la estantería. Los días en que sonó música francesa, el 77% del vino que se compró era francés, mientras que los días en que sonó música alemana, el 73% del vino comprado fue alemán.

La gente espera que en general los vinos más caros sean mejores.

Hace tiempo se reclutó a voluntarios para catar una serie de vinos etiquetados únicamente con el precio, una botella marcada con “90 dólares” y otra que marcaba “sólo 10 dólares.” Las personas dieron una mejor calificacion a la botella que estaba marcada con el precio más alto.

Pero se había hecho trampa… Los dos vinos que se habian percibido tan distintos eran en realidad idénticos: los dos eran de la botella de 90 dólares. Pero el estudio tenía un añadido: la cata se realizaba mientras los sujetos eran sometidos a un escáner cerebral en una máquina de IRMf. Las imágenes resultantes mostraron que el precio del vino incrementa la actividad en una zona del cerebro situada detrás de los ojos que recibe el nombre de corteza orbitofrontal, una región que se ha asociado con la experiencia del placer. Así pues, aunque los dos vinos no fueran distintos, las diferencias de gusto si lo eran, o al menos el disfrute relativo del gusto que experimentaron los sujetos.

Los estudios demuestran que cuando los vinos se catan a “ciegas” hay poca correlación entre el gusto de un vino y su precio, en cambio la correlacion es fuerte cuando los vinos no se catan a ciegas.

¿Cómo puede el cerebro llegar a la conclusión de que una bebida sea mejor que otra cuando físicamente son la misma?

Aunque no seamos conscientes de ello, cuando dejamos que un fresco vino fluya por nuestra lengua, no percibimos únicamente el gusto debido a su composición química, sino también a su precio.

La conclusión es que muchas de nuestras suposiciones más básicas sobre nosotros mismos y sobre la sociedad son falsas!!