Las cinco bolas

Imagina la vida como un juego en el que estás haciendo malabares con cinco bolas en el aire. Estas son: Tu trabajo, tu familia, tu salud, tus amigos y tu espiritualidad. Y las mantienes todas en el aire.

Pronto te darás cuenta que el Trabajo es como una pelota de goma. Si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro bolas: Familia, Salud, Amigos y Espiritualidad son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, mellada, dañada e incluso rota. Nunca volverá a ser la misma. Debes entender esto: apreciar y esforzarte por conseguir y cuidar lo más valioso.

¿Cómo?

  • No disminuyas tu propio valor comparándote con los demás. Es precisamente porque somos diferentes por lo que cada uno de nosotros es especial.
  • No fijes tus objetivos en base a lo que otros consideran importante. Solo tú sabes lo que es mejor para ti.
  • No des por sentadas las cosas más preciadas. Aférrate a ellas como lo harías con tu vida, ya que sin ellas la vida no tiene sentido.
  • No dejes que tu vida se te escape de las manos por vivir en el pasado o para el futuro. Viviendo día a día, vives todos los días de tu vida.
  • No te rindas cuando todavía tengas algo que dar. Nada termina hasta el momento en que dejas de intentarlo.
  • No tengas miedo de admitir que no eres perfecto. Ese es el frágil hilo que nos une a todos.
  • No tengas miedo de afrontar riesgos. Corriendo riesgos es como aprendemos a ser valientes.
  • No apagues el amor de tu vida diciendo que es imposible encontrar tiempo. La manera más rápida de recibir amor es darlo, la manera más rápida de perder el amor es atarlo y la mejor manera de mantenerlo… ¡es darle alas!
  • No vayas por la vida tan rápido que olvides no sólo dónde has estado, sino también a dónde vas.
  • No olvides que la mayor necesidad emocional de una persona es sentirse apreciada.
  • No tengas miedo a aprender. El conocimiento es liviano, es un tesoro que siempre puedes llevar contigo.
  • No utilices de forma descuidada ni el tiempo ni las palabras. No se pueden recuperar. La vida no es una carrera, sino un viaje en el que se puede saborear cada paso del camino…
  • Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el trabajo a tiempo. Dale a tu familia y a tus amigos el tiempo que requieran.
  • Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente. Y sobre todo… crece en tu vida interior, en lo espiritual, que es lo más trascendental, porque es eterno.

Shakespeare decía:

“Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie. Esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución. Lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, por eso… ¡ámala! Vive intensamente y recuerda: Antes de hablar… ¡Escucha ! Antes de escribir… ¡ Piensa! Antes de criticar… ¡ Examínate! Antes de herir… ¡Siente! Antes de orar… ¡Perdona! Antes de gastar… ¡Gana! Antes de rendirte… ¡Intenta! y antes de morir… ¡VIVE!”

— Brian G. Dyson