Viviendo el presente.
Guillermolo
Apr 1, 2015 · 4 min read

Snapchat es seguramente el servicio que más intrigados tiene a los interesados en el social mierda. Más allá de valoraciones disparatadas o el morbo que rodea a todo lo millennial, lo verdaderamente importante de Snapchat es cómo replantea la relación entre nuestra presencia online y su duración en el tiempo.

Si las otras plataformas sociales están orientadas hacia la permanencia y te animan a que acumules en ellas el máximo número posible de vivencias, Snapchat ofrece efimeridad: lo que compartamos vivirá como máximo 24 horas. Esta diferencia de enfoque lo cambia todo, y es lo que desde hace cinco días, cuando al fin hice *click*, me tiene enamorado.

Nuestra vida: el peor museo del mundo

En el pasado, cuando para hacerte una foto tenías que estar quieto durante minutos o el daguerrotipo salía movido, o cuando tenías que dosificar las fotos de un carrete, después llevarlo a revelar, etc… había valorar muy bien qué era lo realmente importante como para merecer la pena documentar y conservar para la posteridad.

Chiqui mira a la cámara chiqui que esto nos cuesta dos putos reales.

En el presente digital esa sensación de escasez ha desaparecido, todo es fácil y bonito y el número de fotos que se hacen ha.puto.explotado. ¿El precio? A más imágenes, menos importancia. Mira qué rápido se mueve tu dedo en Instagram. Estamos llenando nuestras redes de momentos prescindibles, y los estamos dejando ahí pa-ra-siem-pre. Si dentro de unos años revisamos la copia de seguridad online de nuestra vida, ¿recordaremos lo que significó cada situación, o solo tendremos copias perfectas de momentos que no nos importan nada?

Ante esta saturación de lo inane, Snapchat ofrece escasez. No habrá registro de ti en un año, ni en un mes, ni siquiera mañana. Tu personalidad online es lo que hayas subido hoy, y lo que tú y los demás recuerden será lo que vuestras memorias consideren recordable. Cuando sabes que un mensaje desaparecerá en 5 segundos tu atención se vuelca de verdad en atraparlo. En vez de que construyas un archivo, Snapchat quiere que vuelvas a recordar.

Contra la melancolía

El ansia por construir un pasado también influye en cómo vivimos el presente. La energía y atención que gastamos en documentar un momento para el futuro no los estamos empleando en experimentar el presente.

Si vemos cada momento actual como una posible fuente de fotos, gifs, vídeos o estados que conservar, lo estamos valorando no por lo que es sino por su posible valor como recuerdo. Es instalarse en la melancolía permanente: observar nuestra vida desde la memoria antes siquiera de que haya pasado. La mierda.

Frente a ello, Snapchat te obliga a concentrarte en el presente. Un snap no existirá al día siguiente, así que no tiene sentido pensar en cómo se verá más allá. Es capturar el presente para el presente. Es deshacerte de la responsabilidad de complacer al futuro. Es liberador.

Redención en la autodestrucción

Right here/ Right now

En Snapchat no puedes poner enlaces para que no se pierda el foco de la conversación. Tienes un límite de 10" para que no te enrolles. No puedes subir imágenes o vídeos del carrete, solo lo que la cámara capte en el instante porque solo interesa lo que estés viviendo en ese momento. Quiere que la atención se concentre en un breve mensaje efímero que habla del aquí y el ahora. El efecto es brutal. Esta semana me he sentido más cercano a Jared Leto, viéndole pasear a solas por una ciudad siberiana, que a todos mis amigos de Facebook enlazando artículos.

Te quiero tío.

Esa sensación de cercanía recuerda más a la comunicación oral que a la escrita. Los snaps son ligeros y fugaces, como el habla. Lo anecdótico, lo puntual, lo espontáneo es lo que nutre a las relaciones, y todo eso encaja mejor en la comunicación efímera, ya sea una charla o un snap, que en un registro permanente. Las características de Snapchat lo asemejan más a una conversación pasajera que a un discurso histórico. Y adivina qué se le da mejor a tus amigos.

Me quedo en el presente

No sé si Snapchat se expandirá a todos los públicos, desaparecerá en dos años o si las demás plataformas harán que “efímero” sea el estado por defecto de tu contenido. Lo que sí sé son las partes nuevas del cerebro que me está obligando a usar, los cuatro días que llevo intentando explicarme en este artículo y las ganas que tengo de acabarlo, de que os apuntéis y de ver lo que me contáis.

¡Queredme!

Este post está fuertemente inspirado por este post del blog de Snapchat y aumentado con experiencias y reflexiones propias.

Guillermolo

Written by

Lean, mean, fitness machine. Algo más que unas piernas de vértigo.

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