10 razones por las que le digo NO al NO

Los acuerdos de La Habana

Próximamente los colombianos vamos a ir a las urnas. Decidiremos con una opción binaria si respaldamos o no los acuerdos entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC resultantes de la mesa de conversaciones de La Habana.

No sabemos exactamente cuál será el texto de la pregunta del plebiscito, pero las opciones son muy parecidas a las que tiene un novio frente al que oficia el matrimonio: “¡Sí acepto!” y todo el mundo aplaude y respira aliviado o “¡No acepto!” y toda la comunidad se envuelve en un frío silencio de miedo. ¿Y ahora qué? ¿Para qué nos invitaron? ¿Acaso él no sabía que ella no era perfecta, que había que aceptarla como un todo, con sus virtudes y defectos?

Estas son mis diez razones por las que le digo NO al NO:

1 — Si voto NO, le estoy dando un espaldarazo a las FARC y le estoy diciendo que lo que cedieron (que no es poco) se puede volver a negociar. Las alternativas son iniciar una nueva mesa de negociación o volver a las armas, en ambos casos las FARC salen fortalecidas ya que el mensaje que quedará en el aire es que tuvieron la voluntad de negociar y el país no quiso ese camino: ahora aténganse a los nuevos términos y condiciones. O preparen las armas.

2 — Si voto NO, estoy descalificando completamente cuatro años largos de trabajo concienzudo y agotador de la mesa de conversaciones, el cual merece el mayor respeto de todos los colombianos. Es posible que sea imperfecto, pero no porque no haya tenido la representación de la mayor parte de los actores del conflicto, sino porque… ¡Por favor! ¡Qué problema tan complejo y enmarañado el que tienen que resolver! El que no “se quite el sombrero” frente a los que están directamente involucrados en la mesa de negociación, es porque no entiende las dimensiones y la dificultad de la tarea.

3 — Si voto NO, estoy fortaleciendo al ELN. Así de fácil. Les estoy diciendo claramente que el camino de la desmovilización y la concertación es una ruta sin salida que puede ser bloqueada por la intransigencia de “la voluntad popular”. Estaríamos legitimando que la vía armada es la única vía, que seguir sentado en una mesa de negociación es un ejercicio infructuoso y que al país no le importa que dejen las armas sino que se castiguen sus actos, ojalá con plomo.

4 — Si voto NO, estoy fortaleciendo a las bandas criminales de los pseudo desmovilizados paramilitares ya que estoy debilitando a las instituciones del Estado al negarles su validación. Puede que no nos guste el presidente actual o ningún presidente o ningún miembro de la dirigencia del país, pero darle la espalda a los acuerdos es aprobar la anarquía y la justicia por mano propia que las bandas representan.

5 — Si voto NO, estoy evitando que se extermine la “franquicia” de las FARC y en general la concepción de que organizar grupos armados para conseguir cualquier objetivo es una alternativa viable y muy rentable en este país. Si se elimina por lo menos una de las “marcas” que respaldan y autorizan la violencia nacional, se avanzaría un paso más hacia la erradicación de estas empresas subversivas.

6 — Si voto NO, le estoy dando una cachetada a más de siete millones de víctimas que han sido las primeras en entender que sus seres queridos no regresarán a la vida con la venganza contra los agresores y que desean reconstruir su presente y tener una esperanza de un mejor futuro. Mi mensaje sería de rechazo a lo que ellos mismos han avanzado en reconciliación y superación de las adversidades. Sería decirles que tienen que seguir esperando y que a mí no me importa que lo hagan.

7 — Si voto NO, estoy fortaleciendo al senador Alvaro Uribe y a su bancada, quienes no se merecen este impulso pues han demostrado su perversa inutilidad y su costosa irrelevancia para el país. Cada voto negativo será incautado y acaparado inmediatamente por el CD, (que no tiene nada de C y muy poco de D), provenga de quien provenga. No quiero que me cuenten automáticamente como seguidor de la dupla Uribe/Ordóñez ni que me inscriban a la fuerza y me secuestren el voto para las cuentas del CD para el 2018.

8 — Si voto NO, le estoy cancelando al Papa Francisco su visita a Colombia, prometida si se firmaba el acuerdo de paz, y estoy desacreditando por completo al país en el escenario internacional al confirmar que no fuimos capaces de reconciliarnos y que estamos siguiendo la tendencia de los otros países de votar con rabia por soluciones de mano dura. Estaríamos optando de nuevo por darle una “trump-ada” a la democracia como lo hicimos en 2001 al elegir al patrón que nos iba a garantizar la mano firme y que ocho años y cuatro millones de víctimas después reconocimos como “el gran colombiano”.

9 — Si voto NO, estoy aprobando la justicia de venganza en vez de la justicia de transición necesaria en esta coyuntura tan excepcional en la que estamos. Estoy poniendo el odio por encima de la racionalidad. Estoy clamando por “ganar la discusión” por el simple placer de ganarla, como el que apuesta en una polla por un marcador desfavorable al equipo nacional y luego se le llena la boca de maldita alegría con un baboso “yo les dije”.

10 — Si voto NO, les estoy dando un golpe bajo a los jóvenes, nuestros hijos y nietos, que no habían visto un solo día sin que el noticiero les mostrara muerte y desesperanza pero que han comprobado la disminución real de las atrocidades desde que se instaló la mesa de conversaciones. La sola posibilidad de un país sin grupos armados es algo que no se les puede negar a las nuevas generaciones. Decirle no a los niños es no sólo egoísta sino perverso.

Cada adulto debería ir a las urnas ese día acompañado de un niño responsable y hacer que el voto sea el de ese pequeño, impregnado de esperanza y anhelo de vida, y no el suyo propio, contaminado de rencor y hiel.