Pérdidas
27: Escribe sobre la perdida.
Dicen por ahí que nada en este mundo es tuyo, y que todo lo que tienes es prestado por un tiempo limitado. A veces te podrá durar muchos años y en otras ocasiones sólo podrás disfrutar minutos, horas, días, semanas… yo que se…
Y entonces, sin avisar… viene ese momento… el de la pérdida, y entonces viene un sin fin de sentimientos, emociones, de “no lo puedo creer” de “bueno, es mejor así”, de “pues así pasa” donde intentamos, como buenos humanos de sobreponernos a las pérdidas lo más rápido posible.
Hay muchos tipos de pérdidas y más importante, hay muchísimas reacciones a estas, ya que nosotros como personas reaccionamos de manera diferente, y ahí parte algo importante: el cómo cada quien vive esa pérdida, ya que aún ahí hay múltiples formas de vivir esto, nada nos prepara, y ahí viene otro elemento… el duelo…
Personalmente. me ha tocado vivir diversas pérdidas, desde perder un juguete o esa playera que me encantaba (vaya… objetos) hasta perder personas que forman o formaron parte de mi vida, ya sea esos amigos que de repente se los tragó la realidad (o sea, amigos que compartían una de mis geekadas y que la vida diaria se los llevó presos) o compañeros de trabajo que una vez que dejas de verlos se van y te los reencuentras años después, o compañeros de escuela a cualquier nivel, hasta esas pérdidas que duelen profundamente como el perder a alguien a quien amabas profundamente y la peor de todas, el perder para siempre a una persona que de una manera u otra acompañó y marcó tu vida o que te dio la vida… recuerdo que cuando el papá de uno de mis mejores amigos falleció, el me preguntaba si algún día dejará de doler, y le contestaba que no, jamás deja de doler. Porque hay pérdidas que las pasamos como si nada, sin embargo, hay pérdidas que conforme crecemos, van haciendo cada vez más y más un hueco enorme, aunque como dije arriba… el duelo siempre será diferente para cada persona.
Esta es la vigésima séptima entrega del ejercicio antipoético propuesto por Javier Molinero. Prometo decir siempre la verdad aunque 24 años después siga doliendo como si fuera 1991.