Reto antipoético 2: Escribe sobre tu primer beso.

Un poco tomando la inspiración de Ricardo, tomé la decisión de no escribir acerca de mi primer beso (el cual fue sumamente padre), sin embargo, prefiero escribir acerca de un beso que por todo lo que conllevó fue by far mucho más especial.

Ya hace tiempo, las cosas eran muy diferentes, para empezar llevaba ya un año con novia, y venía su cumpleaños, he de confesar, ella era sumamente fijada con detalles que a simple vista parecían mínimos, y la falla de esos detalles, conllevaba un drama bastante amplio, el cual era de pronóstico reservado.

En esos momentos, ambos estudiábamos y yo lo combinaba con trabajo por la mañana, y su cumpleaños era justamente en esa bonita época donde caía el fin de cursos (junio) y con la mala fortuna de que a las universidades siempre se les ocurre poner los exámenes finales en esa semana (bueno, así era cuando yo estaba estudiando). Rogué a mi jefe de grupo que pusiera el examen (si, nosotros determinábamos fechas) de Presupuestos, materia que en lo personal se me complicaba muchísimo, en otro día, y justo, como enviado por los dioses, se puso el día del cumpleaños de la señorita. No importó cuanto supliqué ni cuanto pedí, no hubo cambio. Y así, un mes antes, sabía que mi suerte estaba echada, obvio le tuve que avisar a la srita, y ella me dijo “no te preocupes” pero en el fondo, ese sentimiento que te envuelve para saber que por supuesto no estaba bien y que había que hacer algo, y así, puse en marcha el plan 70 minutos.

El plan consistía en:

  • Acabar el examen de Presupuestos, materia por la que todo mundo tronaba 3 semestre en menos de 10 min (el examen fue a las 6 pm)
  • Salir, comprar un pastel en el Sangrons de la Torre de Mexicana.
  • Tomar taxi, y hacer menos de 30 minutos de ese venue a donde residía ella, hacia el norte de la ciudad, hacia el Eje 2 Norte…

La primera parte del plan tuve una de esas ayudas que uno recuerda toda la vida, mis 3 amigos más cercanos en la escuela crearon un círculo de estudio los sábados en la mañana (mientras la dama iba a inglés) para que pasara Presupuestos rápido, así fueron 4 sábados largos, al final, practicando en casa, podía terminar el ejercicio tipo examen en 32 minutos, demasiado tiempo…

Y por fin, llegó el día, salí del trabajo y sabía que ella estaba en casa, creyendo que no iba a verla, y al llegar a la escuela, hable con la maestra que aplicaba el examen, y corrió una petición muy simple: sólo debía ojear mi examen y decirme si estaban los números correctos, sólo eso, la maestra aceptó y nos repartió exámenes.

18:00 horas — Tardé 7 minutos en resolver el ejercicio, haciendo marca en el examen que respondí más rápido en toda la carrera.

18:07 horas — Le entregué el examen a la maestra, lo revisó rápido y me dijo “los número están bien”. Salí a toda prisa.

18:10 horas — Paso a Sanborns a comprar el mini-pastel, la dependiente entiende mi urgencia y le pone moño y cobra a la velocidad de la luz.

18:16 horas — Por alguna razón que al día de hoy no entiendo, en la esquina de Xola y Mier y Pesado hay un sitio de taxis que a esa hora nunca tenía un sólo taxi, pues ese día, a esa hora, hubo uno. Y vaya que me tocó un taxista que entendió la urgencia, porque aún con el tráfico de locos, salida de oficinas, congestionamientos Godínez, salidas cerradas por polícias en el Viaducto, logré llegar a mi objetivo en 25 min.

18:41 horas — Se da la llamada:

Ella: “¡Hola!”

Yo: “Hola! Ya celebrando y cortando el pastel?”

Ella: “No, todavía no, hasta el rato ¿no deberías estar haciendo examen”

Yo: “Si, pero ya lo acabe y estoy en otro lado”

Ella: “¿Donde?”

Yo: “En la esquina de tu casa”

Tardé más en decirlo, que ella en estar ahí conmigo (previo a que se equivocó de esquina)

Cuando llegó, después de preguntarme que rayos hacía ahí, la miré, destapé el pastel y le canté las mañanitas, su única respuesta fue un largo y dulce beso, y ese beso, sin lugar a dudas, fue uno que marcó completamente, porque todo lo que hubo alrededor, el correr, el tiempo previo, TODO valió la pena, porque ese beso simbolizó lo mucho que hice y lo que ella entendió que me costó el estar ahí en ese día tan especial.

Ah… y si se quedaron con la duda… ñoño forever, saqué 10 en Presupuestos ñ_ñ

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