El paradigma de no ser ingeniero.

Pequeña historia sobre una industria sin conocimiento sobre #UX. 


Hace unos meses atrás abrí un link sobre una oferta laboral de una empresa grande de Chile. De esas que se ganan premios por tener “Great places” para trabajar. Llegué a ella por que tengo activa una alarma cada vez que aparece publicado un anuncio de trabajo con la palabra usabilidad.

Al abrir la oferta y tras leer la descripción quedé atónito ante el hecho de que se solicitaba tener una Ingeniería Comercial o Civil para el puesto.

Mmmm, que raro. Que yo sepa ninguna de esas dos carreras contempla contenidos asociados a la experiencia de usuarios. Claro, una ingeniería civil podría considerar temas de usabilidad en el diseño de sistemas informáticos o procesos asociados con la interacción humano computador (HCI en inglés). Basta darse una vuelta por las mallas académicas para probar la teoría.

La pregunta que inmediatamente me hice, fue. ¿De quién es la culpa de esto? — ¿De la persona a cargo de reclutar perfiles?, ¿De la persona a cargo del departamento que solicitó efectivamente un perfil con esa formación?, La verdad no tengo la respuesta.

Paralelamente he visto como fenómeno generacional, que muchas de mis amistades se han tentado por planes de pregrado en ingeniería comercial en formato vespertino. “Si no tienes una ingeniería no puedes entrar en buenas pegas”, es la frase que resaltan quienes optan por esta formación y que pareciese ser el gran atributo que explotan las universidades para vender este formato educativo.

He meditado estos dos fenómenos latamente, y no tengo otra explicación en la mano más que la que me lleva a caer en el paradigma del arribismo chileno sumado a la segregación en el modelo educativo. En un sistema laboral por cierto que sólo confía en sus pares, en los de la misma escuela. Como si una ingeniería en el cartón fuese un sello de calidad. “Este tipo se mandará menos condoros” Es la única idea en limpio que logro rescatar.

Pero escribir esto con un discurso sustentado en teorías conspirativas no tiene sentido, ni peso, ni norte. La pregunta va más allá.

¿A quién hay que convencer que el conocimiento en esta área no está en las aulas de la ingeniería? ¿Cómo educamos a la industria sobre estos profesionales que vienen desde el diseño o el periodismo que no son caricaturas de artistas despelotados o reporteros hippies?

Falta conocimiento, si. Falta estudio, si. Falta vitrina, también.

Finalmente algo de sentido me hace que la industria pida ingenieros, pues la industria no sabe. Aún está creciendo. No creo que esté en pañales, pero sí aún está aprendiendo a caminar.

No queda más que especializarse y ver como de a poco el mercado va a despertar y va a necesitar gente preparada, por que los ingenieros se van a quedar cortos en cualquier momento.

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