El GPS de la Santidad

GUSTAVO ULLOA
Nov 1 · 3 min read

El pasado año el Papa Francisco en una hermosa exhortación titulada Gaudete et Exultante nos regaló una especie de ruta actualizada hacia la santidad. Llama la atención, leyendo detenidamente la liturgia de la Palabra de la Solemnidad de todos los Santos y la de la conmemoración de los fieles difuntos, que el Papa pareciera haberse inspirado en estas lecturas para presentarnos esta guía actualizada hacia la santidad.

  1. El punto de partida se encuentra en la eternidad. Hemos sido creados para ser santos, ese es el principio y fundamento que movió a Ignacio de Loyola y a todos los santos. Es una llamada desde la eternidad y para la eternidad a todos los hombres y mujeres de este mundo, a todos los que vienen de la gran tribulación para entrar a la gran felicidad.
  2. Pero nos advierte el Papa que en el camino podemos encontrarnos con dos trampas o dos caminos falsos. Uno es el camino del gnosticismo actual que se traduce en superficialidad vanidosa que busca domesticar el misterio; y el pelagianismo actual que pretende reducir y enmarcar el Evangelio, invitándonos a poner una voluntad sin humildad.
  3. Pero ese camino tiene también una ruta segura e iluminada, y señalada por la hermosa libertad de las bienaventuranzas que nos coloca en contracorriente con lo oscuro de lo mundano y que sólo podemos vivirlas, las bienaventuranzas, si nos dejamos invadir por la potencia del Espíritu Santo. Aparte de las bienaventuranzas, el Papa nos presenta la ruta paralela de Mateo 25, 31–46, que él llama el gran protocolo en el que seremos juzgados y que será uno de los evangelios de la Misa de difuntos. Se trata de lo que hicimos por los pobres, del compromiso transformador de la sociedad desde la semillas del Reino.
  4. Como todo camino, el de la santidad también nos va generar cansancio. Pero Francisco nos pide aguante, paciencia, mansedumbre, y nos invita a instaurar la revolución de la alegría. Alegría y sentido del humor para palear los embates del cansancio. Por supuesto que en esta tarea diaria de santidad es vital la comunidad frente al individualismo y la oración constante con la que entramos ya al puerto más seguro de este camino: es necesario el combate y la vigilancia. Decía un autor espiritual moderno: “No es difícil ser santo, difícil es querer serlo”., Se hace necesario, con humildad, poner nuestro querer, para querer siempre vencer el mal con el bien en este combate.
  5. Y como la santidad es una tarea diaria no podía faltar viniendo de un Papa jesuita la presentación del tesoro de la espiritualidad ignaciana: se trata del discernimiento. Para examinar lo que hay dentro y fuera de nosotros. ¿Con qué nos quedamos, qué desechamos, qué nos permite avanzar, qué nos estanca, qué nos está haciendo retroceder?

De tal modo que es importante no olvidar en las indicaciones de este GPS de la santidad:

  • Dios llama a ser santos, ese es su gran proyecto para nosotros y para todos.
  • Corremos el peligro de hacernos santos a nuestro modo.
  • Solo al modo del Bienaventurado Jesús podemos lograr ser misericordiosos, ser santos.
  • Es una tarea de paciencia como nos lo decía Teresa de Ávila: “la paciencia todo lo alcanza”. Pacientes, mansos, en vigilante y combativa oración junto a los hermanos y hermanas, con los santos de al lado, los de ayer y los de hoy.

Pidamos a esos santos con los que hemos vividos y que ya han salido de la gran tribulación, que nos ayuden aceptar la invitación a la santidad del Papa Francisco que nos dice en GE 32:

No tengan miedo a la santidad, no te quitará fuerzas, vida o alegría.