¿Qué se vive en la sala de maestros?

By M. Campbell

Era maestro de aula cuando estaba empezando a estudiar una maestría en gestión de la educación. Estudiaba la maestría por placer, que es una de las mejores razones para estudiar en mi opinión, y creo que ello facilitaba que constantemente estuviese observando mi escuela desde afuera. Entonces, cosas cotidianas empezaron a aparecer ante mis ojos como fenómenos muy interesantes y uno de ellos era la sala de maestros, ese espacio donde los profesores entran al inicio del día, entre cambios de clases, al finalizar una jornada y dónde muchas veces los alumnos tienen “prohibido” entrar.

Ese espacio que puede parecer tan misterioso para los alumnos, sobre lo que hablaremos en otra ocasión, es un espacio que personalmente considero vital en la vida de los maestros. Les comento algunas impresiones:

En los cambios de clase, todos los días, diferentes maestros entran por solo unos breves instantes y cuentan brevemente alguna situación realizando un rápido descargo emocional por alguna travesura, malcriadez o muestra inverosímil de ignorancia o atrevimiento. Los demás maestros suelen asentir y compartir la indignación o la risa. Luego, el maestro que entró a la sala se retira y prosigue con sus clases.

En otros momentos, cuando los maestros están revisando trabajos o preparando alguna clase, aprovechan el espacio para comentar alguna situación que les preocupa sobre sus alumnos y de esa forma, empiezan a recibir consejos de otros maestros. En algunos casos, dependiendo del nivel de confianza con los otros profesores, comentan problemas personales, familiares o de pareja.

Si nos detenemos a meditarlo un poco, las relaciones que se generan en este espacio generan o fortalecen vínculos sumamente estrechos, estableciendo círculos sociales e incluso, eventualmente, comunidades.

Ahora bien, creo que esta es solo una dimensión de este espacio. La sala de maestros puede ser también un espacio para la toma de decisiones, tanto formales como informales, tanto para respaldar posiciones como para resistirse a ellas e incluso para derribarlas. Es un espacio político en un sentido amplio y reconociendo que los maestros también son seres políticos, después de todo, toda persona busca lograr sus objetivos e intereses, y desarrolla estrategias para lograrlo tanto a nivel individual como colectivo. Podemos observar, por ejemplo, un grupo de profesores reunidos en un espacio conversando entre ellos, tomando acuerdos, opinando sobre decisiones de los directivos, comentando desacuerdos o descontentos con otros grupos o personas, muchas veces en forma abierta y pública en tanto espacio de foro.

Estas son solo algunas pinceladas sobre las cosas que se viven en la sala de maestros. Su complejidad merece ser atendida y estudiada como un espacio vital en la cotidianidad de los maestros y en consecuencia para con la vida de toda escuela.

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