Nos salvarán las salvaguardas?


Por: @JamilJosePavon

Tener las mejores intenciones no siempre es suficiente, digo esto suponiendo la buena fe con la que el gobierno ecuatoriano administra los recursos del país y elabora políticas públicas para alcanzar el progreso. Claro que cada uno puede suponer lo que más le parezca y es predecible que cada quien llegará a sus conclusiones basado en la información que consuma. Hago esta suposición porque no quiero que este artículo se centre en preguntarnos si en realidad nuestro gobierno es de manos limpias y corazones ardientes.

Como dije anteriormente, no todo se logra con buenas intenciones, en este caso se ve como el gobierno de la revolución ciudadana ha fallado ya en la elaboración de varias políticas públicas que no han prosperado como se esperaba. En agosto de 2011 se suavizan las sanciones contra las “mulas” o personas que transportan droga de un país a otro, esto porque según el presidente, la pasada normativa era un “atentado a los derechos humanos”, ya que no diferenciaba entre los consumidores y traficantes. Asimismo expresó que “todos los acusados por droga tienen rostro de pobreza porque a los que se detenía era en su mayoría, gente de escasos recursos económicos, las mulitas”. De esta manera se bajó de dos meses a seis meses de prisión a aquellos detenidos.

A simple vista se podría decir que se nota una buena intención de no castigar a las “pobres mulitas” igual que a los poderosos narcotraficantes, pero si ampliamos el análisis, es un claro incentivo para que las personas intenten ganar algo de dinero por este medio. Teniendo en cuenta que justamente las personas que terminan fungiendo de mulas, son de escasos recursos y que las mulas ganan un promedio de $5000 dólares por transportar las drogas de un país a otro. Si les sale bien tienen el dinero, y si les sale mal, van a la cárcel de dos a seis meses ¿Cuántas personas más no lo habrán intentado?

Asimismo se les permitió a los migrantes que quisieran retornar la capacidad para traer consigo su menaje de casa y hasta un vehículo para su propio uso sin pagar impuestos por ingresar a Ecuador. Esta idea parece fantástica pero derivó en que se importaron autos de lujo, sin impuestos o pagando bajos impuestos y que se terminaron utilizando por otras personas que ciertamente no eran los migrantes, provocando lo que se conoce como efectos del mercado negro.

Algo parecido ocurre con la ley de inclusión laboral para las personas con discapacidad, se buscan a personas discapacitadas para llenar la nómina, y no se cumple la verdadera función social, incluirlas realmente en la sociedad, que según esta disposición, era el espíritu de la ley. Podría continuar con otros intentos que se pueden tomar como bien intencionados, pero que finalmente no funcionan, como el Yasuní por poner un ejemplo. Pero quiero centrarme en el tema de las salvaguardas que tanto debate ha generado en estos días.

Las salvaguardas son para proteger nuestra industria y para equilibrar la balanza de pagos, según las declaraciones oficialistas. Esto suena muy bien y en cierta parte lógico, porque se importará menos y se comprará más el producto nacional. Situación que me recordó cuando mi mejor amiga dejaba de comer porque quería bajar de peso y verse mejor, también supuse su buena intención, y sonaba lógico dejar de comer para bajar de peso. Un tiempo después me di cuenta de la estupidez que mi amiga estaba cometiendo, primero por su salud, y segundo porque no era la manera más eficiente de perder peso y verse mejor. Todo esto solo la enfermaría y tendría un efecto contrario a la intención con la que decidió dejar de comer.

Algo parecido se me ocurre con el tema de las salvaguardas, suena lógico presumiendo la buena intención del gobierno, pero si tienes ciertos conocimientos de economía, vas a ver que la idea no es muy rentable, subir impuestos al 32% de las importaciones no le conviene a nadie y aunque se diga que solo afectará a los que más tienen, nos afectará a todos. Hay costos integrados en los productos que consumimos que también incrementarán sus impuestos. El presidente habla de chocolates extranjeros y productos suntuarios importados pero también se encuentran en la lista artículos como los neumáticos con un alza del 25 al 45%. Si un chofer profesional o un dueño de una cooperativa encargado de transportar a cientos de personas todos los días necesita cambiar las llantas, obviamente va a subir el precio de sus servicios para poder pagar sus costos operativos. Esto por poner un ejemplo.

Claro está que puede comprar llantas nacionales, pero estás también subirán de precio y sin atacar a la industria nacional, hay que reconocer que no todas tienen la misma calidad. Obviamente dirán algunos que las nacionales no tienen por qué alzar sus precios, pero es natural que lo hagan, ya que sus competidores tendrán aún precios más altos y la demanda será mayor y antes de que pensemos en medidas de control de precios, les quiero recordar cómo está Venezuela, esto sin hablarles de la reducción significativa de opciones que tendremos los compradores y posiblemente de productos.

Para concluir, agradezco que se hayan tomado el tiempo de leer esto, y los invito a abrir los ojos, especialmente a aquellos que todavía se dejan llevar por las buenas intenciones, que por más que suenen lógicas, puedo asegurarles que no siempre nos llevan hacia el camino correcto.