Y te volví a ver. Tiempo después. Cada quién con una nueva vida desde aquel día. Vos en una nueva relación y yo próximo a casarme. Tal vez ninguno imagino que volveríamos a coincidir, que volveríamos a cruzar una mirada o un esporádico saludo. Dejando de lado lo condescendiente de la situación, aquel “Hola, ¿Como estás?" era como preguntar "¿Que ha sido de tu vida sin mí?". Después de tanto tiempo era difícil conocer la respuesta a una pregunta que -al menos a mi- me había torturado durante mucho tiempo.

No fue casualidad. Volvimos a coincidir tal y como la primera vez. Esta vez cada quién con el amor de su nueva vida. Y nos mostrábamos felices con nuestra decisión -si es que en algún momento, ambos lo decidimos- y todo reclamo, toda culpa había desaparecido.

Éramos nada más 2 extraños que habían logrado tener algo en común.