Café

El aroma a café inundaba mi cuarto…

El aroma a café inundaba mi cuarto y recordaba tu nombre. Recordé esa taza desportillada en la que usualmente bebías el té y la taza blanca en que me servías café. Recordé mis “Lucky Strike” sobre la repisa, aunque sabía que te molestaban, el encendedor marrón y tus tennis bajo la ventana. Recordé las sabanas fías y tus brazos con los míos. Recordé el aroma de tu pelo y tus parpados entreabiertos. Recordé tus pestañas largas abrazándose unas con otras.

Recordé que ya no estabas, que me habías dejado. Recordé tu olvido y olvide el mío. Recordé que no recordaba. ¿Por qué te fuiste?

Huiste sin decir nada, huiste de mí o huiste de nosotros, como sea ya no estabas. Tengo miedo de olvidarte y entre olvidos encontrarte. Tengo miedo de las noches, de los días y el café de las mañanas.

El aroma a café inundaba mi cuarto, cuando ahora ya no estabas.