• A volar • Quinta parte: vuelta de tuerca.

Ella es Ailin.

Ailin nació freelance: no comparte rituales de una oficina fija así que desde que terminó la facu se propuso tener sus propios clientes. Es diseñadora, detallista. Después de mucho tiempo como su propia jefa, se animó a armar un emprendimiento con un ex compañero de la facu y nos cuenta-café de por medio- cómo lidia con las mañas cotidianas del emprendedor.

Siempre laburaste como tu propia jefa, ¿cuándo decidiste dar el salto y armar algo en conjunto?

Fundé mi propio estudio, Primor Design. Tuve colaboradores, programadores, diseño editorial, diseño web, trabajé siempre con marcas. Pero hace más o menos un año y medio hice un impasse en el que tuve que encontrar un trabajo fijo porque necesitaba la plata y ahí aprendí un montón de cosas de diseño web y de cómo se maneja una agencia. Pero no iba…

¿Confirmaste que no era para vos?

Salía muy quemada. Entonces preferí hacer todo ese trabajo por mi cuenta, siempre tuve trato con el cliente así que ese no era un problema, que a veces para los diseñadores si es un tema porque se quieren lanzar pero les cuesta esa parte. Así que decidí abrirme pero antes tuve un paso por una empresa gastronómica que ya venía perfilando para ese lado.

Comida guapa como los galanes de telenovela!

¿Hasta el momento hacías de todo? ¿Tenías alguna expertise?

Siempre me interesó el tema cultural y turismo. Me empecé a dar cuenta que lo lindo de hacer una estrategia integral de marketing podría ir por el lado gastronómico. Entonces apareció una propuesta de tres meses en una cadena de comidas muy importante, con franquicias en todo el país. Era un proyecto especial para hacer un cambio de imagen muy grande. Mandé CV, quedé y trabajé mano a mano con la gerencia de marketing. Aprendí muchísimo sobre marketing y de números, viéndolo desde una empresa. Yo siempre trabajé como proveedora y en este caso me tocó ponerme del otro lado. Eso me sirvió para tener un marco de referencia. Pensé: “yo tengo que proponerle mi servicio a gerentes de marketing de empresas”.

Claro, vos ya estabas del otro lado…

Si, esos tres meses los exprimí. Traté de sacarles el mayor provecho. Ahí me enganché mucho con el marketing. Me sentí capaz para llevar adelante ese puesto. Mi familia me decía “no, pero si vos no estudiaste marketing”. Yo empecé a mandarme igual. El diseño tiene un techo en algún punto. Y me tomaron para responsable de marketing para un laboratorio de biotecnología, eso me hizo sentir que estaba capacitada para hacer estas cosas. Era un laboratorio chico pero serio y no les importó el hecho de que no haya estudiado marketing.

¿Y cómo surgió la idea de hacer Appetizer?

Tenía en mente armar una consultora gastronómica, de branding gastronómico. Se me ocurrió, lo llamé a un compañero de la facultad que trabaja con restaurants hace años. Pensé un nombre, empecé a laburar una marca, a hacer un Facebook, a contarle a la gente que yo conocía. Pero me di cuenta que hacía muchos años que trabajaba sola, que por ahí no iba a funcionar, que iba a llegar a los mismos resultados, al mismo tipo de clientes.

Claro, el círculo se va acotando.

Ahí lo convoqué a Martín, que siempre laburó con grupos gastronómicos. Necesitaba alguien que tenga un portfolio y que tenga experiencia. Además le gusta cocinar y se mete un poco en el tema de los ingredientes.

Le propusiste y ¿qué dijo?

Se re copó. Estaba con mucho entusiasmo: yo tengo empuje y cuando se me ocurre algo lo quiero hacer, tengo mucha energía. También quiero evolucionar en lo que hago, más allá de que el diseño me encanta, y me pareció que la mejor manera era avanzando hacia lo que es marketing integral. Empezamos a averiguar más allá de los proveedores que yo ya tenía contacto.

¿Cómo fue el paso a paso? ¿Armaron algún plan de acción? ¿Objetivos, expectativas?

Al principio íbamos a dedicarle más o menos cuatro horas por día al proyecto. Pero cuando yo me quedé sin ningún fijo tenía full time y acordamos que no importaba. Nos movimos, tuvimos reuniones con clientes, la verdad es que al principio fue más bien intuitivo. En marzo empezamos el BA emprende y ya lo estamos por terminar, nos dio muchas herramientas copadas para lo administrativo, nos sirve para ver cómo el resto de los emprendedores se manejan y también es una red.

¿Cómo es la diaria? ¿Trabajan en forma remota?

Sí, por ahora sí. Queremos empezar a trabajar con Urban Station. Lo planeamos para dentro de unos meses. Charlamos todo: estamos todo el tiempo hasta la madrugada hablando. No podemos parar, se nos ocurren cosas. Mando cosas por mail, para no molestarlo y de repente me responde por WhatsApp y nos enganchamos.

Como fue de pasar de ser vos sola, a asociarte con alguien que viene del mismo rubro que vos pero es como una convivencia: hay que acostumbrarse a las mañas y costumbres de cada uno.

Es bastante difícil. Hay momentos de tensión. El nunca fue mi amigo, por mucho tiempo no nos vimos y yo de repente le vine con esto. Yo trato de separar mis amistades, trabajo también con una amiga que es periodista gastronómica pero tratando de separar porque es una de mis mejores amigas. Es medio jodido, prefiero conservar la amistad.

También nos pasa que cuando uno de los dos hace algo brillante nos enorgullecemos del otro, a veces nos lo decimos: “guau, que groso. Qué bueno que sos mi socio!” jaja.

¿Cuál fue para ustedes el cliente que les resultó más desafiante?

Lo más desafiante fue al principio identificar al tipo de cliente. Yo tenía una lista de todos los rubros gastronómicos que se desglosan en parrillas, étnicos, pastelerías, tapas, miles de sub rubros. De ahí empezamos a tachar y a ver para dónde queríamos ir.

¿Quiénes te bancaron de movida con el proyecto?

Empecé a ir a charlas de emprendedores. Pero el principio de todo fue muy de adentro, creo que tengo algo en el ADN, algo de mi abuelo que era también emprendedor. Más adelante cuando empecé a meterme me di cuenta que había mucha movida emprendedora: charlas, conferencias, gente que hace networking. Empecé a ir a estos eventos y a conectar, casi en forma automática.

Estás permanentemente en la red de contención…

Sí, y con gente que te entiende! La vieja escuela de oficina ya no va. Mis padres me apoyan pero no lo pueden entender tanto, es otra generación, pero ven resultados.

El nombre, ¿cómo surgió?

Lo pensé cuando tenía el proyecto sola, siempre me gustó el tema de naming, siempre me gustó jugar con eso. Me pareció una palabra simpática que tiene que ver con el tema. La gente a veces lo relaciona más con la parte de catering, pero te asocia directamente con la comida. Appetizer es el detalle que abre el apetito, tiene esa connotación de algo milimétrico relacionado a la gastronomía. A nosotros nos encanta, nos enamoramos del nombre.

¿Cómo es tu rutina para el laburo? ¿Cómo te organizás para trabajar en tu casa?

Los dos le dedicamos lo mismo. Ahora hacemos todo por cumplir, ofrecer seriedad y calidad al cliente. Nos manejamos con nuestros tiempos, hacemos las tareas que nos agradan a cada uno y se fue diversificando solo. Depende el día, me voy organizando. Tengo reuniones, hacemos sesiones de fotos. A veces termino a las 2 am. Para la diaria, lo más práctico para organizarnos es Google Calendar, y después tenemos Google Docs con ideas.

Nos quedamos charlando un rato en un coqueto cafecito de Recoleta. Ailin quiere evolucionar, salir de la zona de confort que a veces nos acurruca y nos tienta otros cinco minutos más. Pero su inquietud no la deja trabarse en el camino. La rueda sigue girando para ella y su espíritu emprendedor.

Ping Pong de Ailin

TOC de diseño: detallista.

Mañana ideal: sin despertador. Beneficios del emprendedor.

Hobbie: me despeja el arte. Ir a museos. Me gusta dibujar, escribir. Lo que me haga conectar o bajar en el sentido artístico.

En dos ruedas: Ando mucho en bici, de acá para allá.

Brainstorming: con mi hermana que no tiene nada que ver con el rubro a veces peloteamos ideas para clientes.

Guadalupe Fernández

Written by

Periodista. Pragmática. Lectora imprevisible. Catadora de limonada. Objetivos claros, destino incierto.

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade