Abrir la jaula.

Me siento a escribir estas líneas y afuera ya es de noche, esa noche temprana de Buenos Aires que trae el preludio del invierno. Me distrae un poco la tele del vecino, se escucha tan pero tan fuerte que creo adivinar qué programa está viendo. Es un feriado como cualquier otro, pero esta mañana estuve con la segunda entrevistada de la nueva sección de este Medium que llamaré “A volar”.

Antes de seguir, me gustaría contarles un poco de qué se trata: serán pequeñas entrevistas a mujeres emprendedoras. ¿Qué entendemos por emprendedoras? Mujeres que se animaron, que hacen algo con tanta pasión que les hace vibrar las palabras cada vez que hablan de eso; que tienen algo que las mueve sin fronteras, porque aman lo que hacen, y hasta cuando están cortando una cebolla piensan qué vuelta podrían dar para seguir moviendo esa energía creativa. Esa energía que es tan fuerte que te empuja, que no te permite dudar. La que te obliga a abrir la jaula. La que te tira por el precipicio. Y después ves qué onda.

Entonces, en este contrato tácito de “A volar”, emprender no siempre es sinónimo de retribución económica. Emprender es hacer algo que te gusta con mucha pasión. Emprender es animarnos.

La idea es ir publicando semanalmente entrevistas a mujeres que por H o por B, se animaron. Salir a volar un ratito con cada una de ellas: que cuenten su experiencia, que generen un vínculo con los/as lectores/as y a partir de ahí que se abra un círculo virtuoso de posibilidades infinitas.

Quiero aprovechar para dar las gracias a todos los que se coparon enseguida con el mensajito que subí en las redes y fue el puntapié de este proyecto.

Gracias a las chicas conocidas que me escribieron ofreciéndose para participar, gracias a los novios que pensaron en compañeras de ruta y las recomendaron, gracias a las chicas que nunca vi en mi vida y se coparon.

Así empieza esta red de vínculos. Que no se corte.

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