¡Bienaventurados los misericordiosos!

Por Ara Otero

Tras la Jornada Mundial de la Juventud, seguimos estando en un año glorioso para los cristianos: el jubileo extraordinario de la Misericordia, que es el que marca nuestros pasos para que volvamos la mirada a Dios y experimentemos el perdón en nuestro corazón.

Pero, ¿qué es la Misericordia? Según el libro de Andrea Tornielli, “El nombre de Dios es Misericordia”. El Papa Francisco define la Misericordia como “la actitud divina que abraza, la entrega de Dios que acoge y se presta a perdonar”. Desde el Evangelio, Jesús dice que ha venido para sanar a los pecadores y esa sanación, ese abrazo de perdón, es la misericordia, es el carnet de identidad de Dios.

En este año santo se nos invita a celebrar el sacramento de la reconciliación, para que, una vez arrepentidos, reconozcamos nuestras miserias ante el Padre y supliquemos su perdón. Él nos lo otorgará generosamente sólo por nuestro arrepentimiento y por el propósito de enmendarnos. ¡Qué grande es el amor de Dios!

Pero, aunque las pautas para ganar el jubileo no lo incluyen, nos lo dice el padrenuestro de manera muy clara: “Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden” o dicho en lenguaje de andar por casa: mal vamos si no perdonamos las faltas en los demás, al igual que Dios perdona las nuestras.

Por lo que os invito a aprovechar este año santo no sólo para conseguir la indulgencia plenaria para nosotros mismos, sino también para repartir Misericordia con nuestros semejantes, porque es nuestro deber dar gratis lo que gratis hemos recibido; y porque contriubiremos a vivir en una sociedad más solidaria si desde nosotros mismos repartimos el amor de Dios a los demás.

Un abrazo a tod@s y recordad: ¡Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán Misericordia!

¡¡Que Dios os bendiga!!

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