Es tiempo de hacer lío

Por Guillermo Rivera, postulante Marista

Cuando en el 2013 durante la JMJ el Papa Francisco invitaba a los argentinos a HACER LÍO, muchos nos ilusionamos, nos motivamos y salimos dispuestos a armar lío en nuestras diócesis. Hoy algún tiempo después ¿Cómo va nuestro lío? ¿Ya has armado alguno? O solo fue una ilusión pasajera, que duro solo unos días o meses después de tu regreso de Brasil.

¿Y esto a qué se debe? ¿Cómo entendimos esa invitación? Quizá algunos pensamos que esa invitación del Papa hacía referencia a hacer cosas grandes, que muevan masas y cambiar el mundo. Pero, alguna vez te has puesto a pensar, ¿cómo inicio Jesús su misión? Lo hizo de la manera más sencilla, incluso antes de su vida pública hizo lío en su familia y con sus vecinos.

Justamente de esa manera debemos empezar a hacer lío nosotros, desde lo más pequeño, porque si esperamos la oportunidad de armar algo grande, nos quedaremos con las ganas e ideas esperando a que suceda. ¿Cómo armar lío desde nuestro entorno? Pues, muy fácil: desde nuestras familias y entorno. Hoy, que te has levantado, ¿ya has saludado a tu madre con un beso? ¿Le has dicho que la amas? A esa señora que siempre nos atiende con una sonrisa en la bodega, en el supermercado, ¿le has devuelto la sonrisa y saludado? A esas personas con las que nos hemos cruzado y las vemos tristes, ¿por qué no brindarles una sonrisa y mano amiga? Tu lío puede empezar por allí.

Hoy te propongo hacer lío en dos puntos de tu vida, son acciones muy prácticas y que no necesitan ser grandes, pero sí pueden ayudar a cambiar el mundo.

El primer punto eres tú, nada tiene sentido si el cambio no se inicia en ti, en tus manos están las llaves para alcanzar grandes cosas. Es necesario que abras tu corazón y tengas firmes tus convicciones religiosas, hoy en día el mundo te va a plantear miles de situaciones que incluso pueden ser inofensivas pero que a la larga traen una cola. Mantente alerta y dispuesto a decir “¡Alto!” a cosas que no son cristianas. En este tiempo es necesario ir contracorriente, pero cabe señalar que esto no es un tempus fugit, sino un estar en el mundo pero sabiendo elegir lo que es bueno y nos ayuda a perfeccionarnos como personas, no aceptando todo lo que se te ofrece sino sabiendo discernir. Para esto es importante la oración y los sacramentos, en ellos encontraremos la fortaleza y esperanza necesarias para seguir avanzando día a día en este mundo. Sin la oración en vano nos afanamos, pues ella debe ser nuestro punto central como cristianos ya que es la que nos da los nutrientes necesarios para nuestra vida.

El segundo punto es tu entorno, ¿hoy le has preguntado a tus papas cómo están? Te has tomado unos minutos para redescubrir lo que hay a nuestro alrededor, recuerdas los paisajes que viste ayer y las personas con las que te cruzaste. Muchas veces pasamos por la vida sin ver más allá de nosotros, es tiempo de abrir nuestros horizontes y ver a nuestros hermanos, ver nuestro mundo. Deja por unos minutos lo que estés haciendo, cierra los ojos y ponte a analizar tu día ¿qué has hecho? ¿Con quiénes te has encontrado? ¿Qué lugares has pasado? Es momento de despertar, abrir los ojos y, al igual que los discípulos de Emaús con el corazón ardiente por las escrituras, ir en busca de Cristo en nuestros hermanos y de Dios en su creación.

Cuando ya has alcanzado estos dos puntos, fruto de este encuentro contigo mismo y con tu hermano y la naturaleza, puede salir algo más grande. Por ello es importante empezar por casa, por lo más pequeño para así alcanzar cosas grandes. No te desanimes, hacer lío no es fácil, siempre tendrá sus complicaciones, pero también Jesús nunca nos abandona, él está allí en los momentos de debilidad para ayudarnos y alentarnos a seguir.

Es tiempo de hacer lío.