Un viaje hacia la verdad

Por Paco Carbajo

¿Alguna vez habéis echado la vista atrás ante un acontecimiento y habéis dicho: “lo bien que me lo he pasado, tendría que volver a repetir, es más quiero volver a repetir y a sentir de nuevo lo vivido”? Pues justo eso ha pasado hasta hace apenas un mes.

Hace un mes me embarcaba hacia otra JMJ. Una JMJ atractiva y motivada, pues aunque ya viví la de Madrid, el hecho de ir más alejado de tu localidad, y ver el itinerario del que iba a constar este viaje, suponía un atractivo más, pues no todos los días tienes la oportunidad de visitar Europa y llegar hasta lo límites de ella. Eso si, el único contratiempo que había era que tocaba viajar en autobús. Sin embargo, volvía la idea de que “si voy en bus puedo visitar cada ciudad de Europa más detenidamente”, pues al montarse en un avión, aterrizas en una ciudad pero no logras ver nada. El hecho de montarse en autobús, no suponía un desafío ni un reto, suponía una bendición.

Así, el día 23 empezaba la aventura, una aventura que a la vuelta sabía que nada de vacío me iba a traer, todo lo contrario, iba a traer la mochila muy llena y esto lo tenía muy por seguro.

Es verdad que el itinerario constaba de ciudades como Turín-Venecia-Budapest y finalmente Krakow. Pues bien, he de decir que en cada una de las ciudades que he ido visitando, me aportaron una palabra que ha dado sentido a esta JMJ. Es más parecido a un camino, a una peregrinación que culmina con la gracia de ver a todo un conjunto de continentes que viven y sienten a Cristo, manifestándolo intensamente con alegría, una alegría que Francisco en su primera encíclica “Evangelium Gaudium” ya lo iba vaticinado.

Así, nuestra JMJ se podría resumir en estas palabras:

.- ACOGIDA CON DULZURA Y DESARME

Este primer apunte, vendría correlacionado con la primera parada, Turín. Esta ciudad, tiene como finalidad la importancia que tienen los jóvenes y sobre todo el tesoro que aguarda esta ciudad, como es el Santo Sudario.

Así, nada más llegar, nos instalamos en la casa salesiana de las hijas de maria Auxiliadora. Una casa amplia, pero con un gran secreto, la humildad y acogida con mucha dulzura de las hijas de María Auxiliadora. Todavía me tengo que acordar del trato tan excelente que nos dieron, y sobre todo, del ejemplo de humildad que tanto debemos tener nosotros. Una humildad que rebosaba en sus caras llenas de felicidad, y una servicialiadad admirable que hay en ellas. Todo esto, me hizo mirar de la forma más profunda la frase de Francisco “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”. Esta frase parece un refrán, pero guarda dentro de sí una gran esencia. La dulzura hecha presente, la humildad de la forma más admirable estaba ya entre nosotros.

Una vez instalados, uno no se puede ir de Turín sin visitar el Santo Sudario. Muchos pensaran que sólo es un trozo de lino, qué equivocados están, es algo más que eso, es estar con Jesús, es verle de cerca. Al llegar a la catedral de Turín, que es donde se halla la Sidonie, esta se encuentra en el fondo y cierto es que se trata de otro foco de peregrinación.

Ahora bien, cuando estás y la ves, te desarma. No encuentro palabra ninguna para describir el momento en el que la ves. Te sientas y empiezas a verla, ves la cara de Cristo, las marcas de la sangre, las marcas de los clavos. Se producen una serie de sensaciones, de las cuales la única conclusión que saqué fue el pensamiento de “Estoy ante un rey”. Es eso, justamente, la principal sensación, estoy ante un REY; y esto irremediablemente te hace ponerte de rodillas y bajar la cabeza haciendo oración. El Santo Sudario es, sin lugar a dudas, el testimonio vivo de Cristo en este mundo y este, transmite paz, confianza, escucha.

Esta primera etapa dejó dos momentos importantes, pero todavía quedaba lo mejor, pero con estas primeras sensaciones, imaginaros qué nos depararían las siguientes ciudades…

.- TESTIGOS DE LA ADMIRACIÓN

Una vez más, estábamos de viaje, el destino era Venecia, ¿qué nos depararía esta ciudad? Por lo pronto, tener una celebración en la basílica de San Marcos. Venecia a su vez es conocida, no sólo porque es una ciudad que está anclada en el agua y que sus calles son los canales; y que es famosa por innumerables pelis que han rodado allí, sino por su choque cultural, de Oriente y Occidente, pintura bizantina versus estilo gótico.

Aparte de todos los elementos decorativos vayamos a lo más destacable:Al entrar en San Marcos resulta grandioso lo que puedes ver allí. Es verdad que la disposición del templo es distinta a cualquier templo, pero lo más importante son las pinturas de arriba. No he visto otra cosa igual. Es ver, contemplar las bóvedas y estarse sentado infinito tiempo, ante la catequesis que el techo te cuenta. Es más, si en la Sidonie ves a Jesús vivo, aquí ves a los testigos que te están diciendo que hace 2000 años, un hombre vino para salvar el mundo. Estas personas son auténticos testigos del Evangelio, son los llamados testigos de la admiración que supone Jesús para sus vidas, y ¿por qué no contarlo?

Si al mirar al techo te encuentras con semejante catequesis, desde las tentaciones, vía crucis y resurrección junto al pantocrátor que preside el ábside…la historia de la basílica de San Marcos aguarda el mejor secreto: en la cripta yace San Marcos evangelista, en el cual Pedro tuvo que apoyarse para dar a conocer al mundo a Jesús resucitado.

Hemos nombrado la cripta, pero lo mejor que depara Venecia es, sin duda, poder celebrar la Eucaristía en ella. Una cripta pequeña, pero con mucha carga de fe. Allí abajo uno puede hacerse ala idea de cómo vivían las primeras comunidades cristianas. Uno de los elementos más sobresalientes es que encima del altar está dibujada la Virgen María, con su nombre en griego. Poder celebrar la Eucaristía allí ha sido una autentica gracia.

.- CAPTACIÓN Y ENCUENTRO

Llegados a este punto hay que expresar lo que la JMJ nos ha aportado sólo en los días en Krakow. Conté antes que estuve en la de Madrid con el papa Benedicto, pero esta sabía que iba a ser diferente, y más teniendo a un pontífice como Francisco, “el papa del Espíritu Santo”. Además Estábamos en la tierra de San Juan Pablo II, esto te da una fuerza inconmensurable para seguir y vivir a tope la JMJ.

Así, el primer día, en la bienvenida a Francisco, aunque nos situamos bastante lejos de Francisco, él se basta por si solo para verle de cerca, y ¡qué de cerca fue! El discurso que nacía de su boca iba poco a poco calándome, me iba captando…¿cómo un pontífice puede captarte y tener una fuerza tan grande para sentir que te agarra el corazón? En este primer discurso hay frases para releerlas una y otra vez. Me quedo con la idea de que no podemos ser jóvenes anestesiados, sino jóvenes con coraje y fuerza para cambiar el mundo.

En las jornadas posteriores, ansiaba el momento de la adoración en el campus de la misericordia. El momento vivido fue único al llenarse de velas. Este, a su vez, me recordó al día de la muerte de San Juan Pablo II, donde justamente en Krakow, miles de personas encendieron una vela en honor al papa recién muerto, que posteriormente ha sido santo súbito.

También quería destacar el impecable el testimonio de la peregrina siria, recordando sus duros momentos en su país. Ella relató con mucha crudeza el paso del ISIS por su localidad y los efectos en su familia. Resultó especial este testimonio, ya que actualmente el tema de los refugiados nos afecta a todos, y esto nos sirvió para darnos cuenta de las dimensiones de la crueldad y el fanatismo humano.

Así, sólo una idea basta para este momento de sobrecogimiento en la adoración, la frase que debe marcar el camino hacia Panamá: “Vosotros, jóvenes debéis dejar huella en la historia”. Qué frase tan grande y qué cosas tan preciosas esconde; y que incluso hay que trabajarla dia tras día.

En definitiva, Francisco ha querido en Krakow dejarnos la enseñanza de que los jóvenes debemos echar hacia delante; y que no debemos acomodarnos en nuestra vida. Francisco quiere que seamos como Jesús, denunciante de las injusticias, movedores del mundo por el cambio, quiere que salgamos de la zona de confort para luchar y dar sentido a nuestras vidas.

No me olvido de que no debemos dejar de trabajar los frutos de la JMJ, que ahora florecen.

Por último, animo a que vayáis a todas las JMJ que podáis, pues en cada lugar donde se hace se descubren nuevos sitios y nuevas personas, se tiene la cultura del encuentro de la que tanto habla nuestro pontífice.

La JMJ es una experiencia única para la vida del cristiano y del no cristiano, pues ante el cumulo de sensaciones que te llevas del viaje y su recuerdo, el corazón de uno puede hacer que Jesús entre, le llene, se convierta y se quede con el. Y así, ojalá que cuando lleguemos al cielo la Virgen pueda decirnos: “Jesús me ha hablado mucho, y muy bien de ti”.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Hagan lio’s story.