Novelitas del Asuncionico 2015 — Día Uno

En un concierto de música caben infinidad de novelescos episodios.

Este en particular (Asuncionico), tenía la habilidad de juntar gente de generaciones que vienen desde el 70 en adelante. Niños escuchando de fondo a Robert Plant, parejas de 40 años de casados recién bañados escuchando por primera vez “Left Hand Free”. Un concierto de 1615hs a 0220hs, un jueves. Quienes pasaron la experiencia maratónica, hoy se sienten soldados que cruzaron la frontera y se conquistaron así mismo.

Los fans modelos, son aquellos que van a alentar a la música, a los artistas y a la experiencia en sí. Quizás, no conozcan ni de refilón ningún tema pero ellos están ahí: parados, presentes, atentos a cualquier “rohayhu” mal pronunciado (y perfectamente entendible) de los artistas. A la indicación de ahora aplaudimos, ahora gritamos.

Se asegura que muchachas y muchachos del “a dedo o a pata pero llegamos” tenían un equipo. Un grupo heterogéneo, que por su fuerte compromiso del uno con el otro obligaba a ir a todos a conciertos desde Romeo Santos, Metallica, Jonas Brother hasta el Asuncionico.

La líder del grupo, Elena Avila lleva un cuaderno de anotaciones en el que, además de datos estadísticos, hay noticias muy curiosas que vale la pena conocer (esto pudimos ver de lo que sacó del Asuncionico día uno):

· Cuentan que el primero entrar fue un pesimista. Con un retraso de quince minutos, sus comentarios se limitaban a “para mi que se suspendió”. Cuando en medio de La de Roberto al sexto comentario recibe una respuesta “es jueves, son las cuatro y media, calmate na papá”. El pesimista se da cuenta que abandono su puesto de trabajo y corre vuelta a la oficina mientras de fondo suena Hemisferios.

· En el momento que Walter de Flou dice algo como “no se imaginan la fiesta paralela que hay atrás”. Automáticamente la mente construyo un Proyecto X con famosos. Robert Plant burlándose del bermuda de John Newman mientras fuman una shisha de épicas proporciones con el resto de la banda. Annie Clark destrozando un cuadro de Migliorisi, mientras Jack White, whisky en mano teléfono en la otra, le saca una foto y la sube en una red social desconocida. Billy Corgan le pide una foto Paul Banks y este se la niega. Mark Foster y Luke Pritchard jugando su séptimo partido de Fifa 2015 en el ps4, acabando su tercera caja de cigarrillos. Un camión en la portón de atrás no puede ingresar, debido a que no llevan credenciales. Es un camión que tiene a personajes del programa El Conejo (entre enanos, minas en bolas, cantantes de cumbias y el man que pone play a los videitos de youtube) que fue la petición más bizarra de la noche, hecha por James Iha, “el ponja de Smashing Pumpkins”.

· Un conductor de radio no conocía a St. Vincent y de ahí en más no se animo a hacer otra entrada al aire.

· Un estudiante de cine escucha a Alt J por primera vez y se ve en la necesidad de escribir ansiosamente las mil y tres ideas de posibles películas que le despiertan en la cabeza. El corazón se le convierte en un sapo cocainómano al borde de una rueda de camión.

· En un lugar preciso del concierto, esta la experiencia de arte. Graffitis, auriculares colgando del techo, posters, skates con distintos diseños. Un rumor cuenta, que una obra tomo vida y dejo al artista sin muestra. Lo que detonó el deseo de los hiper curiosos, que se perdieron el concierto en busca de esa obra.

· La pareja de Juanma y Majo no salían con el grupo desde hace cinco años, desde que la mujer se entero que estaba embarazada de dos meses. Los amigos al ver un parque para niños los llamaron entusiasmados. Juanma y Majo no desaprovecharon, le pagaron una entrada a la abuela y fueron los cuatro. Llegaron justo para Pumped up Kicks, se desentendieron de la abuela y el primogénito y se unieron al grupo. La abuela se quedaba dormida en el parque y Paul (así lo llamaron Juanma y Majo a su hijo. Puesto que el fanatismo pesa más que la coherencia nombre-apellido, Paul Goméz) saltaba al son de Interpol.

· En el grupo todos miran a David cuando alguien debe ir a comprar cerveza. David mide 1.87cm y pesa alrededor de 120kg. Tiene 32 años y la tranquilidad de un monje. Cuando fue a comprar cerveza arrancaba Foster the People. Nunca más se supo de él hasta las dos y media, donde puso una manito de al pelo en el grupo de whatsapp “a dedo o a pata pero llegamos”.

· Carlitos es al que le gusta vivir la experiencia del concierto desde la paranoia. Arrancó The Kooks y emprendió su viaje. Constantemente miraba de un lado a otro para ver si no se encontraba con su ex. En esta alerta, se dio cuenta que una pareja se beso a su lado tres temas seguidos hasta el desmayo. Un bombero voluntario fumaba un cigarrillo tras otro . Un guardia le mostraba una foto pornográfica a su compañero. Un hombre de chaleco rojo no para de repetir “leche, leche” y cruza atropellando a todo aquel que se le ponga en frente. Un recolector de basura ve un par zapatos tirados y mete en la bolsa. Carlitos nota que hay pelirrojos en el concierto. Y esto le llama la atención por lo que se pone como misión contar cuantos pelirrojos concurrieron… según él, anoto 27 pelirrojos y pelirrojas.

· Sofi como toda gente de la generación noventas, no se cansa de repetir que esa fue la mejor época y que viene a ver Billy Corgan. Sofi tiene el inconveniente de ser la más baja del grupo. Cuando arranca Smashing Pumpkins se acerco corriendo. Buscaba el hueco para poder verlo a Corgan. Miraba la pantalla led y la peladez de Corgan tomaba proporciones aerostáticas. Sofi como buena noventosa, quería verlo, quería verlo al “Corgan de carne y hueso” y no al “Hd Led Corgan”. Como Messi al borde del área, Sofi llega a un punto donde lo tiene ahí. Es “Billy Corgan boludo”, su disfrute duró lo que dura un pedo entre amigos. Una tormenta de smartphones pegadas a las manos, inundan el lugar y sofocan a Sofi en micro imágenes de Billy Corgan dignas del expresionismo. Pero nadie le saca a Sofi esos tres segundos…

· Nelson es fanático de Olimpia y todos sabían que no iba a llegar temprano al concierto. Llegó en el momento que Billy Corgan decidió tocar en la guitarra el himno nacional de EEUU. Por lo que los muchachos y muchachas de “a dedo o a pata pero llegamos” no tuvieron otra que escuchar el apasionante partido que se definió con un gol de mediacancha. Cuando arrancó Robert Plant, nadie necesito excusarse para dejarlo hablando solo y fueron corriendo al otro escenario (si, había dos). Nelson se sintió angustiado hasta que le pareció haberlo visto a Gabriel el Loco González entrar a un Disal. Y lo espero ahí, hasta el día dos.

· Nelson padre, llegó puntualmente para Robert Plant. De hecho venía diciendo “ya vi a Queen, ya vi a los Rolling, con Robert Plant me contento para decir que vi a Led Zepellin”. Nelson llevo una riñonera. Los muchachos lo integraban al grupo por medio de bromas de que ahí traía “la pesada”. Las chicas lo defendían como a un padre pidiendo respeto. La verdad es que Nelson padre sabía que en conciertos así uno debía estar preparado, por lo que las bromas le pasaba “por la tangente” (expresión de Nelson padre). En la riñonera llevaba un parche león para la zona lumbar, ratisalil por si sentía tirones en el muslo, chicle para mantener despierta y con saliva la boca, dos novalginas y una banana para los calambres. Ni bien termino Robert Plant, Nelson padre había desaparecido, dejando una novalgina a Elena para que le entregase a Nelson hijo.

· Cuando Martin dijo “yo lo único que necesito es verle tocar dos temas a Jack White en su guitarra y me rajo. Mañana tengo laburo”. Automaticamente, Elena administradora del grupo del whatsapp lo expulso del grupo. Martin que se había quedado sin batería nunca supo. Como tampoco nunca se fue luego de dos temas, porque si escuchaste dos, quedate para otras dos, y así sucesivamente.

· Cuentan que cuando Jack White se sienta para tocar el piano y dice algo como “¿quieren escuchar una historia verdadera o una mentira?”. Un 27% de los presentes se quedaron atrapados en el círculo vicioso de… si decimos “una historia verdadera” como vamos a tener la certeza de saber si es verdadera ya que solo un mentiroso puede contar una mentira. Y como sabemos que es una “mentira” si quizás la mentira este en que la historia sea la verdadera disfrazada de mentira.

· Fin del concierto. Un albino te quiere vender cervezas dos por uno. Otro una vincha de Interpol. El cuidacoche tantea un “veinte amigo”. Un amigo tantea “¿y si le clavamos un pancho?” “Ni en pedo”. Todos quieren llegar a su casa: a cargar el telefono. Tomar agua y sentarse un segundo. Uno en el piso, otro en el sofá frente a la tele, en el wáter. Paras un segundo y te tomas tu tiempo como si fueras a patear un penal. Te sacas un lado del champion, el otro y luego la media un lado y el otro. Gabriel el Loco González que estuvo ahí, cuenta que no sintió un placer mayor desde que alzo la libertadores del 90.

Los refutadores de conciertos dicen “¿para que te vas a ir? Si podes escuchar en tu casa tranquilo. ¿Formar fila para comprar una birra?, ni en pedo. Con el calor que hace y con toda esa gente sudada no voy pero ni aunque me paguen.” Frases que se concentran en la rotura del huevo y no en el omelette.

Asuncionico día uno fue una experiencia arrolladora. O ¿no?

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