600kms de amor y 19–21/111 Pueblos Mágicos
4 de noviembre del 2016–22:24, es viernes y terminé de preparar mi itinerario de mañana. Partiré hacia San Joaquín y después a Peña de Bernal (desde cuándo quiero conocer este maravilloso lugar).
Encontré muy poco acerca de los dos pueblos para hacer, pero lo suficiente para emocionarme y ponerme a escribir antes de iniciar la waventura en esas 2 ruedas que tanto me hacen sentir, llevo toda la semana esperando el fin de semana. Hasta ahora llevo 4 fines seguiditos saliendo a darme unas vueltas.
Veremos qué tal se pone, estoy feliz.
P.D. Esta es la playlist que generalmente escucho en mis roles:
5 de noviembre de 2016 — 7:00 AM

La ruta era “sencilla”, salir 7:00 AM rumbo a San Joaquín en Querétaro, el itinerario era también sencillo, dejando un par de detalles a la aventura y al clima, que se pondría raro en San Joaquín.
600 kilómetros aproximadamente y algunas horas al manubrio por delante.
Listo: encendí mi moto y tome mi camino 🏍💨
La carretera de Querétaro es de mis favoritas y en realidad este estado lo es también. Tenemos una relación de odio-amor, en parte porque desde siempre me suceden cosas muy buenas y algunas un tanto extrañas cada que piso este lugar. Me trae recuerdos muy buenos.
Mi primer parada fue en Tequisquiapan, justo este lugar es uno de los más bonitos y tranquilos que conozco, mientras más viajo más cerca siento que queda todo. Me detuve a cargar gasolina y al seguir mi camino pasé a lado de de la Presa Centenario, me gustó tanto la vista que me detuve a la orilla de la carretera para verla por un ratito y tomarle un par de fotos:

Creo que he pasado un par de veces por este camino pero nunca había puesto atención a lo que sucedía a los costados, creo que en moto puedes ver un panorama más amplio de casi todo y viajar solo a veces es una ventaja por poder quedarte algunos minutos en donde quieras sin tener que explicar algo.
Más adelante me di cuenta que estaba pasando a través de Cadereyta, un pueblo mágico más, era muy temprano aún para desayunar porque todo estaba cerrado (además de que: provincia). Busqué rápidamente en TripAdvisor qué hacer, en Foursquare también, no encontré mucho, pero sí lo suficiente. Pasé por la Plaza Principal y me encaminé a un viñedo, estaba cerrado, pasé a lado de una plaza más pequeña con dos lagunas y muchos patos. Colorido.
De regreso del viñedo y de mi aventura improvisada y fallida hacia la carretera para retomar mi camino me encontré con una vista bonita, se veía la Plaza Central y todo el pueblo:

Estuve muy poco tiempo y no me quedaron muchas ganas de volver, pero probablemente sí lo haga entonces mejor me quedo callado, je.
Retomando mi camino ya comenzaba a observar mis montañas favoritas, algunas estaban casi a la mitad vertical porque supongo las estaban explotando por sus minerales (no estoy muy seguro) 😔 pero las que quedaban tenían una apariencia asombrosa:

Aquí empezó a chispear en la carretera y como le tengo pánico a la lluvia me fui muy lento y tranquilo, había una gran cantidad de curvas, algunas cerradas y otras un poco más abiertas. Emocionantes a final de cuentas.
Llegando a San Joaquín todo estaba completamente nublado y como seguía siendo muy temprano no había mucha vida en el pueblo, que para ser honesto se veía un poco tétrico. Seguí avanzando hacia la zona arqueológica de Ranas y llegué a una carretera sumamente estrecha y mal hecha, ¡apenas y pasaba un auto! Seguí y llegué, mucha arcilla en mis llantas por la terracería y el material de la montaña. Muchos árboles, neblina y ganas de respirar todo el bosque.
La neblina le daba una magia extraña y diferente al lugar, estaba vacío, me sentí muy bien caminando solo por la zona arqueológica, leyendo e imaginando 🌳
Después de un rato supe por qué el nombre de: Ranas. Antes había montones de ranas, yo sólo encontré una muy pequeña, pero me sorprendió, nunca había visto una rana silvestre, la seguí un rato y analicé cómo saltaba, lo verde que era y los demás colores que tenía en su cuerpo 🐸
Después de unos 30 minutos de recorrer el lugar la neblina comenzó a dispersarse, todo era muuuuy verde y me gustó mucho, por un momento me sentía en una mezcla extraña entre Tomb Raider + Silent Hill, creepy pero emocionante.
Llegué a la parte más alta del lugar y la vista era muy bonita, se veían por completo las montañas de enfrente. Este lugar era un puesto que se encontraba justo en la entrada al valle y tenía la mejor vista de esta región, para cuidarla.






Terminando el recorrido tenía planeado ir a una gruta y un parque estilo La Marquesa, pero el clima no ayudaba mucho para ninguna de las dos aventuras y moría de hambre, decidí ir hacia Bernal que ya moría de ganas por conocer. Creo que tenía como unos 5 años que quería ir.
Algo que he aprendido es que las carreteras de ida son sumamente distintas a las de regreso, aunque son lo mismo, son totalmente distintas y los paisajes que te puedes encontrar pueden ser totalmente otros y hacerte sentir en un lugar nuevo.
🌳🏞
Llegando a Bernal, Querétaro estaba a dos de desmayarme de hambre, no pregunten por qué no me detuve antes.
Había investigado de un restaurante llamado El Mezquite que prometía una vista muy bonita a la Peña de Bernal, que es ese monolito que tanto moría por conocer, recorrí el pueblo en moto, di unas vueltas buscando el lugar, encontré una plaza y por fin llegué, la vista era increíble (aunque un poco nublada):

La comida es promedio, nada fuera de lo normal, volvería sólo por la vista, no por las ganas de pedir platillos de a montón 😬
No lo había mencionado pero en este momento estaba algo estresado, ¿recuerdan esa parte de mi relación amor — odio con Querétaro?, bueno: días antes le había cambiado las palancas de freno y clutch a mi moto por unas rojas, parecían un lindo detalle. Lo que nunca supe fue que el hoyo para el tornillo que sirve de eje del freno era más angosto por unos milímetros. Todo iba bien hasta que justo antes de llegar al restaurante se me bloqueó el freno delantero, estaba cabrón y en ese momento no sabía que ese era el problema, pensé de todo; que la arcilla de Joaquín en las balatas, etc. Pendejadas.
Postée mi duda en un grupo de Facebook y medio mundo mencionó las palancas y posibles soluciones; que si drenaba el líquido de frenos, que si no fallaba la bomba, etc. Al final entendí que el problema eran dos cosas:
- El hueco del tornillo era muy angosto.
- El tornillo era muy grueso.
Improvisé como la virgen me dio a entender y pues, funcionó:

Me la pasé muy bien porque descubrí nuevos lugares, rodé mucho tiempo, encontré pueblos que no sabía que existían, vistas hermosas y lo mejor fue darme cuenta que para solucionar un problema primero debía entenderlo.
P.D. Esta vez sólo visité Bernal, no me subí a la peña por mi estrés del freno y no saber bien qué hacer.
