Perdidas y Aprendizaje

Veo a diario como el ser humano vive con miedo a perder, ya sea al parchís, la cartera, el móvil, la novia, el novio o todo junto. Ese miedo se puede manifestar de muchas maneras, hasta yo he tenido y tengo ese miedo en algún momento del día, pero, ¿realmente perdemos, o no perdemos nada? Yo, últimamente y a esta longeva edad, veintisiete recién cumplidos, me he dado cuenta de una cosa y es que: Vivimos perdiendo la juventud queriendo ser mayores y cuando eres mayor, pierdes la vejez queriendo ser joven. Entonces, ¿realmente nos pasamos la vida perdiendo o no paramos de ganar? A mi parecer lo que no sabemos es vivir… Sí, sí, no sabemos vivir. Yo soy el primero de la lista y con ello se nos pierde la vida; por miedo a perder. Porque no podemos estar viviendo con ese miedo, ya que ese miedo nos impide hacer una vida normal y saludable como mis “yatekomo”. También creo que no estamos preparados para que nos ocurran cosas que no sean agradables como la de perder familiares o amigos. A base de palitos, he aprendido que esa manera de perder forma parte de lo maravillosa que es la vida, ya que todo en esta vida, ya sea malo o bueno, ocurre por algún motivo y ese motivo se llama APRENDER. Sácale partido a las enseñanzas de tu presente, a esas enseñanzas que te ocurren diariamente. Despréndete de esos miedos y esa manía de tenerlo todo y no querer perder nada, ya que a veces, hay que desprenderte de todo para apreciar el aire que respiras a diario, o el milagro que ocurre cuando esos rayitos de luz entran por tu ventana y te dan los buenos días. Desprenderte de todo no significa quemar todo lo que te rodea, es, simple y llanamente, que dejes que se marchen las cosas que así lo desean porque todo, incluso lo que no podemos controlar como la muerte, tiene un para qué en esta vida.