Mexicanos en el trabajo

Adornamos mucho todo; saludos, correos, bienvenidas, etc. Los preámbulos son lo nuestro, somos muy amables, exageradamente, eso me parece que nos hace perder foco y tiempo.

Eso nos hace presentarnos sin terminar de decir quienes somos, hay tanto protocolo sin escribir, que nos cuesta ser concretos y decir lo que hacemos y queremos.

Esta es para mi, una de las grandes jaquecas para otras nacionalidades y una de las principales razones por las que nos cuesta ser o construir líderes de opinión. No importa en que tema, nos da pavor alzar la voz.

Cuando conozco a alguien experto en algo y le sugiero que escriba, que esa experiencia o conocimiento a alguien le ayudará de alguna forma y que es parte de un karma (devaluado, eso del dar sin recibir de inmediato) pero constructivo, la respuesta es en un 90% un «no, ¿a quién le va a interesar lo que yo diga?», o peor «no, no se escribir».

Para mi siempre será muy valioso conocer experiencias, puntos de vista y conocimiento en general de las personas que se desenvuelven en temas de mi interés, y aunque la escritura o «envergadura», «pedigree» o fama de la persona no sean de cuadro de honor, escuchar/leer me fortalece. Vivo asumiendo que en el fondo a todos nos pasa lo mismo.

Tan-tan