New post, new life.
Hoy redescubrí el blog de mi yo adolescente y fue horrible.
Hacia el final de la década pasada, baby Cele era un jovencita, apenas mayor de edad, llena de energía y sueños, con una sexualidad un tanto reprimida dadas sus pocas habilidades sociales y que eventualmente desbordaba a través de internet, (todos recordarán las salas del latinchat.com o simplemente coquetear en Myspace). Pero también era una chica creativa, con muchas ganas de producir y compartir cosas chidas.
Recuerdo en esa época tener un diario de sueños y consumir mucha música. El Ares, el iMesh y las descargas directas eran el pan de cada día, dado que todo era nuevo en mi universo adolescente y el internet era ya una herramienta para explorar el mundo exterior sin salir de casa. Y así, escribiendo sobre música y divagaciones de una joven de 18 años, construí un pequeño círculo de lectores, o más bien ciberamigos, como los llamaba. Llegué a conocer personalmente a cinco de ellos, fuimos a conciertos, con alguno me besuquié y me deshice de la carga sexual acumulada.
Al día de hoy me siento incapaz de ligar en tinder (aunque no lo necesite realmente, tengo pareja y mi vida sexual es mucho mejor que antes, pero es bueno saber si aún se tiene la magia para el ligue), ya no descargo música y mucho menos hablo con extraños del Internet y al mismo tiempo soy una adulta funcional, con un trabajo de 9 a 5 de L-V con tarjeta de vales y seguro social. ¿Por qué escribo sobre esto a diez años de haber comenzado a construir mi identidad virtual? Tal vez porque a los humanos nos gusta reflexionar en ciclos, regresar al momento en el que algo cambió, recordar el lugar en el que estábamos parados y compararlo con el ahora. ¿Es muy diferente de cómo lo imaginamos? Por supuesto, todo cambia.
Recuerdo que en esos tiempos reflexionaba mucho sobre el tiempo, sobre como todo parecía pasar terriblemente lento y no podía esperar la hora de ser grande, ser cool y vivir mi vida. Pues bien, parte de este escrito surgió con la idea de exponer cómo han cambiado las expectativas, como la adultez me ha llegado sin notarlo, como paulatinamente a lo largo de mis veintes me he sumergido en la vida adulta, sin tiempo para mis amigos, con cuentas que pagar y con metas que perseguir a la velocidad de la década de los 2010, (porque es la década de los emprendedores y creativos), como me he quedado solamente con la espuma de aquellos sueños y utopías adolescentes, como he aprendido de las personas y borrado la incapacidad para socializar.
Y de vuelta como en aquel blog del 2007, comenzaré a escribir para mí, como una manera de comprender a la baby Cele e hilvanar mis personalidades virtuales en una sola, convertir aquellas divagaciones en ideas más profundas que traten de expresar la mujer que soy ahora.

