A veces hay buenos días

Hay historias de triunfo que se construyen desde lo individual: la disciplina, la búsqueda de una meta, así como el trabajo arduo que acompaña al talento son elementos que forjan el camino hacia la competencia deportiva.

Los días recientes han sido días buenos para los atletas mexicanos que participan en las pruebas olímpicas. Algunas medallas han sido ganadas y otros competidores han obtenido resultados dentro de la élite de las pruebas en que participan.

En un país como México, donde se nos enseña a ser fanáticos del deporte pero nunca a practicarlo, estos resultados deben destacarse. Construidos desde lo individual y nunca como fruto de un sistema de formación de campeones, estos triunfos vienen de las agallas… del amor propio de los atletas.

Hay escenas que quedarán en la memoria, la parte final de las pruebas de pentatlón varonil y caminata de 20 km femenil no se desvanecerán nunca y deberán ser inspiración para muchos jóvenes, que desde la humildad o la opulencia de su realidad podrían hallar motivo para iniciar el camino hacia la práctica de una disciplina deportiva.

Que esta inspiración sea suficiente para prepararse a pesar de que sepan que los apoyos al esfuerzo no llegarán hasta que los logros lleguen primero. Que esta inspiración sea suficiente para lidiar con los intereses y compadrazgos del deporte mexicano. Que sea suficiente para levantarse cuando se sientan derrotados, para creer en ellos mismos. Que esta inspiración sea suficiente para saber que si trabajan fuerte, alguna vez también los buenos días serán para ellos.