¿Es realmente O-Sensei el padre del Aikido?

Héctor Muñoz
May 31, 2017 · 10 min read

Este artículo es una traducción libre del original en inglés escrito por Stan Pranin en AikiJournal.


Después de entrenar e investigar sobre el aikido durante unos años, fui llegando a una conclusión que iba en contra tanto de lo que como conocimiento general como de los testimonios de numerosos shihan que aseguraban haber pasado muchos años estudiando junto al Fundador del Aikido, Morihei Ueshiba. Había asistido a varios seminarios que se impartieron en Estados Unidos por profesores japoneses, y también había viajado varias veces a Japón, en donde había visto y entrenado con los maestros más conocidos. Mi teoría era, simplemente, que el aikido que conocemos nos es el mismo arte que practicó y enseñó O-Sensei, sino uno de tantas variantes desarrolladas por alumnos claves del Fundador y que estudiaron con él durante cortos periodos de tiempo. Esto explicaría la considerable variedad de estilos, el número relativamente pequeño de técnicas enseñadas, y la ausencia de un enfoque religioso en estas nuevas formas. Esto no constituye una crítica hacia esas variantes “modernas” del arte, sino una observación basada en los resultados del estudio histórico en lugar de la percepción común.

Cuando me fui a vivir a Japón en agosto de 1977, tomé la decisión personal de estudiar en Iwama con Morihiro Saito Sensei. Lo que hizo decidirme por Iwama fue el énfasis que ponen en la firmeza y precisión de la técnica y el entrenamiento en aiki ken y aiki jo, incluido dentro del currículum. Seguro que la proximidad del espíritu Aiki y que Iwama fue donde O-Sensei tenía su dojo fueron factores que contribuyeron a mi decisión.

Al mismo tiempo, me gustaría mencionar brevemente que no consideraba que el estilo de Saito Sensei fuese la más fiel continuación del de su maestro el Fundador, pero le consideraba un maestro en el uso de la técnica por méritos propios. En perspectiva, pongo a Saito Sensei en la misma categoría que otros conocidos maestros como Koichi Tohei, Shoji Nishio, Seigo Yamaguchi, y algunos más que con sus conocimientos y destrezas, inspirados en un primer momento por Morihei Ueshiba, habían evolucionado cada uno en una dirección distinta.

Recuerdo perfectamente que, a pesar de que mi japonés era bastante limitado en aquellos momentos, pude comunicarme con Saito Sensei y decirle lo que pensaba: que tenía mis dudas sobre si su aikido era en esencia el mismo que el del Fundador, tal y como solía decir. Mi percepción se basaba en que la técnica de Saito Sensei parecían bastante distintas a las que había visto hacer al Fundador en vídeo. Le hizo gracia mi escepticismo y mi descaro teniendo en cuenta que era su alumno, aún así me explicó con paciencia que la razón de mi confusión era que la mayoría de los vídeos que se conservan del Fundador eran exhibiciones. Señaló que lo que enseñaba en público el Fundador era muy diferente de lo que enseñaba O-Sensei en el dojo de Iwama. Saito Sensei insistió en que era su responsabilidad transmitir fielmente el aikido del Fundador y que no tenía ninguna intención de desarrollar un “Saito-ryu Aikido”.

A pesar de sus esfuerzos, continué teniendo serias dudas a pesar de mi admiración hacia él y sus habilidades y técnica, algo que nunca cuestioné. Entonces, después de dos años viviendo allí, estaba realizando una entrevista a Zenzaburo Akazawa, un uchidechi de Morihei Ueshiba de su etapa pre-guerra en el dojo Kobukan. El sr. Akazawa me enseñó un manual técnico publicado en 1938 titulado Budo, un libro que nunca antes había visto. Contenía unas cincuenta técnicas explicadas por el propio Fundador. Mientras pasaba lentamente las páginas del manual, me quedé sorprendido al ver que la ejecución de algunas técnicas básicas como el ikkyo, iriminage o shihonage eran idénticas a la perfección con lo que había estado aprendiendo con Saito Sensei en Iwama. Aquí estaba el propio Fundador enseñando técnicas que yo había aprendido que eran “estilo Iwama”. El Sr. Akazawa me prestó muy amablemente el libro y salí corriendo a enseñárselo a Saito Sensei.

Siempre recordaré la escena, llamé a la puerta del Sensei para enseñarle lo que había descubierto. Para mi sorpresa, él nunca había visto ni oído hablar del libro. Se puso sus gafas de lectura y hojeó el manual, escaneando con su ojos cada secuencia de las técnicas. Sentí en ese momento que debía disculparme por haberme atrevido a dudar de su afirmación sobre que él estaba esforzándose por transmitir y preservar las técnicas del Fundador. Saito Sensei se rió y con gran placer me gritó “¿Lo ves? ¡Te lo dije!”. Desde ese momento (sobre 1979), Saito Sensei siempre viajaba a dar sus clases magistrales y seminarios con una copia de Budo para usarlo como prueba de que la ejecución de una técnica concreta se hacía de acuerdo a los principios del Fundador.

Fue entonces cuando tuve que admitir que había al menos un maestro instructor que estaba diseminando las enseñanzas del aikido fiel a las enseñanzas originales del Fundador.

Pero, ¿refuta esto mi teoría de que los estilos de aikido que se estudian hoy en día tienen poco que ver a nivel técnico y filosófico con el arte del Fundador? Considera lo siguiente: si vas a los dojos de cualquiera de los maestros más importantes, verás que los movimientos de sus alumnos reflejan la técnica del profesor en cuestión. Admitámoslo, serían malos estudiantes si no se esforzasen en emular los movimientos de su maestro. A veces es posible identificar la escuela de la que procede un alumno en medio de una gran exhibición con participantes de diferentes dojos. ¿Por qué entonces hay una diferencia tan grande entre los principales estilos de aikido si todos los shihan estudiaron directamente bajo la tutela del Fundador?

Algún argumentan que el arte del Fundador cambió mucho a lo largo de los años y esta puede ser la causa de que se diferencien tanto las técnicas de sus alumnos, dependiendo del periodo en el que estudiasen con O-Sensei. Otros afirma que O-Sensei enseñaba distintas cosas a cada estudiante en función de su carácter y habilidades. Nunca me han parecido convincentes estos argumentos. De hecho, cuando descubrí el video de 1935 (Asahi News) hace unos años, me sorprendió lo “moderno” que el arte del Fundador en su etapa inicial. Además, el Fundador solía enseñar a grupos de estudiantes, no de forma individual, y este hecho no permite que se sostenga la teoría de que adaptaba su entrenamiento a las necesidades personales de cada alumno.

No, creo que hay una explicación para esta considerable divergencia en estilos. Creo que se debe fundamentalmente al hecho de que muy poco de los alumnos de O-Sensei entrenaron con él durante un periodo prolongado de tiempo, Con la excepción de Yoichiro (Hoken) Inoue, sobrino de Ueshiba, Gozo Shioda, el Fundador del Yoshinkan Aikido, y Tsutomu Yukawa, uchideshi de O-Sensei’s en su etapa previa a la guerra. Ellos estudiaron un máximo quizás de cinco o seis años. Es cierto que es tiempo suficiente para convertirte en un practicante competente, pero no lo suficiente para ser un maestro en el amplio repertorio del Aiki Budo con todas sus su sutilezas. La mayoría de estos hombre jóvenes y vigorosos que se inscribieron como uchideshi fueron forzados de forma prematura a finalizar su entrenamiento en artes marciales para realizar el servicio militar. Es más, solo unos pocos de esos primeros deshi continuaron su entrenamiento después de la guerra.

Lo mismo se podría decir del periodo post-guerra. Los inicios de ese periodo incluyen grandes figuras como Sadateru Arikawa, Hiroshi Tada, Seigo Yamaguchi, Shoji Nishio, Nobuyoshi Tamura, Yasuo Kobayashi, y más tarde Yoshimitsu Yamada, Mitsunari Kanai, Kazuo Chiba, Seiichi Sugano, Mitsugi Saotome, entre otros. Shigenobu Okumura, Koichi Tohei, y Kisaburo Osawa forman parte de un grupo único de estudiantes, ya que empezaron antes de la guerra, pero alcanzaron nivel de maestro después de la Segunda Guerra Mundial. Ninguno de estos profesores estuvo estudiando bajo la dirección de O-Sensei por un periodo prolongado de tiempo. Puede que parezca una afirmación chocante, pero echemos un vistazo a los hechos históricos.

El fundador O-Sensei en Iwama (c. 1957)

Antes de la guerra, Morihei Ueshiba usaba como base el Kobukan Dojo, pero también mantenía su actividad en Kansai. De hecho, en algún momento tuvo una casa en Osaka. Con el paso de los años me fue quedando claro en base a los testimonios que escuchaba de los primeros estudiantes que el Fundador pasaba mucho tiempo de viaje y que podría estar una o dos semanas al mes sin ir al Kobukan Dojo. También hay que tener en cuenta que los primeros uchideshi acababan siendo elegidos como instructores debido a la floreciente popularidad del arte y la variedad de actividades patrocinadas por el Budo Senyokai (Sociedad para la Promoción de las Artes Marciales) que presidía Ueshiba. Estos pioneros estudiaron durante cortos periodos de tiempo, tuvieron acceso limitado al Fundador debido a sus ausencias frecuentes del dojo, y ellos mismos pasaban tiempo fuera del dojo dando clases.

En los años que duró la guerra y poco tiempo después de la misma, O-Sensei estaba instalado en Iwama. A mediados de los años 50, comenzó a retomar los viajes haciendo visitas regulares a Tokyo y la región de Kansai. A finales de los 50 aumentaron en frecuencia y parecía en algunos momentos que nadie sabía realmente dónde se iba a encontrar en una determinada fecha. Dividía su tiempo entre Iwama, Tokyo, y sus lugares favoritos en Kansai, entre los que estaban Osaka, Kameoka, Ayabe, su Tanabe natal y Shingu.

Incluso visitó a Kanshu Sunadomari en la lejana Kyushu. Recuerdo escuchar a Michio Hikitsuchi Sensei afirmar que O-Sensei visitó Shingu más de sesenta veces después de la guerra. Considerando que se trata de un periodo 12-15 años, vemos que el Fundador estaba ausente en Kansai de media 4–6 veces al año.

El lector astuto verá sin duda a dónde me dirijo. O-Sensei no enseñó con regularidad en Tokyo después de la guerra. Incluso cuando estaba en el tatami, solía ofrecer con frecuencia largas charlas en materias esotéricas probablemente muy lejos de la comprensión de los estudiantes allí presentes. Los profesores principales en el Hombu en la etapa post-guerra eran Koichi Tohei Sensei y Doshu Kisshomaru Ueshiba. Eran asistidos por Okumura, Osawa, Arikawa, Tada, Tamura y la posterior generación de uchideshi mencionada anteriormente.

Me gustaría dejar algo bien claro. Lo que quiero decir es que Morihei Ueshiba NO era esa figura principal del Hombu Dojo que enseña a diario. O-Sensei estaba allí por intervalos impredecibles y con frecuencia sus enseñanzas se centraban en aspectos filosóficos. Tohei y Kisshomaru Ueshiba eran las personas responsables del contenido técnico y del desarrollo del aikido dentro del sistema Aikikai Hombu. Como antes de la guerra, los uchideshi de los últimos años enseñarían fuera del Hombu Dojo en clubes y universidades después de sólo un pequeño pequeño periodo de aprendizaje. Además, este periodo fue caracterizado por la “inflación de danes”, muchos de estos jóvenes profesores eran ascendidos a un ritmo de un dan por año. En algunos casos, también se “saltaron” niveles. ¡Pero esto no es materia de este artículo!

Kisshomaru Ueshiba, Morihei Ueshiba O-Sensei, y Koichi Tohei en una fiesta (c. 1960)

¿Qué significa todo esto? Significa que la visión común de cómo se propagó el aikido después de la guerra bajo el tutelaje del Fundador es, fundamentalmente, un error. Tohei y el Segundo Doshu Kisshomaru Ueshiba merecen la mayor parte del mérito, no el Fundador. Significa que O-Sensei Morihei Ueshiba no estaba involucrado en profundidad en la instrucción o la administración del aikido en los años posteriores a la guerra. Él ya hacía tiempo que estaba retirado, centrado en su entrenamiento personal, su desarrollo espiritual, viajar y actividades sociales. También, deberíamos hacer constar, que a pesar de su imagen estereotipada de anciano amable y agradable, O-Sensei era poseedor de una mirada penetrante y un temperamento heroico. Su presencia no fue siempre demandada en el Hombu Dojo debido a sus comentarios críticos y carácter explosivo.

Esta es la verdad en este asunto, manifestada por numerosos testigos de primera mano. En el pasado se me habría insinuado algunas de estas cosas, pero solo hace poco tuve la confianza suficiente para hablar de esto, debido a las enormes evidencias que había de numerosas fuentes del Fundador.

No puedo decir que estos comentarios van a ayudar a los practicantes en su entrenamiento, o acercarles a sus objetivos, pero espero sinceramente que arrojando luz en un asunto como este, aquellas personas comprometidas con el aikido tendrán una comprensión más profunda en la que basar su opinión. También espero que la figura de Koichi Tohei, que ha sido relegada y pasada por alto completamente, reciba su justa reparación.

Nota final: este artículo fue publicado por primera vez en el nº109 de Aikido Journal en 1996. Creo en retrospectiva que hay implicaciones más profundas sobre este artículo que no fueron comentadas suficientemente. Primero, déjame decir que no quise hacer ningún tipo de juicio de valor sobre el contenido o calidad del aikido que fue propagado en la postguerra. Sólo estaba indicando la conclusión a la que llegué después de varios años de investigación y numerosas conversación con testigos de primera mano de los periodos pre-guerra y post-guerra. Dicho esto, hay una observación que se desprende de este artículo: las técnicas, historia y fundamentos han sido mal entendidos. Parte de esto se debe a consideraciones políticas, y parte también debido a la naturaleza arcana de la visión del mundo que tenía Morihei y de la terminología que usaba para expresarse.

Los practicantes de aikido hoy están en una situación completamente distinta. Lo que quiero decir, es que tienen acceso a un montón de información sobre la técnica del Fundador, su vida personal y profesional, y hasta cierto punto, sus creencias espirituales. Creo que nuestra investigación ha contribuido a ello. Por tanto, aikidokas serios pueden, si así lo desean, acercarse al ingente material sobre la visión del arte que tenía O-Sensei para enriquecer su práctica. Quizás es momento para que se le dé el lugar que se merece a Morihei Ueshiba como creador del aikido y gran innovador. Quizás también es momento de examinar cuidadosamente su creación, y usarla como recurso para trazar nuestro rumbo personal en el aikido.

Héctor Muñoz

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