Espejos Negros.

Hundidos en sus mundos.

Individuales.

Ajeno al otro.

Al del al lado.

Ajeno a los sentimientos y lo verdadero.

En medio de la multitud, me encuentro pero no muy a menudo. A veces absorto, a veces perdido, rodeado de otros que tienen los ojos hinchados, de llorar, de reír, de estar en un letargo. De mirar y mirar por horas sus espejos. 
Negros. 
Tanto o más que sus mismas almas.
Vacías.
Que anhelan afecto, pero al mismo tiempo le temen, le huyen. Y si se encuentran con el, no es mucho lo que saben hacer.
¿Cansados de consumir la misma mierda todos los días?
Si... Pero parece que no lo suficiente para dejarlo.
Para resurgir.

Para querer cambiar. 
Están sedientos pero le temen a levantarse a buscar el agua. Incluso si ya hay alguien que la tiene lista para entregarla. 
¿Qué seguirá?
Parece incierto, pero si seguimos en donde estamos, y como vamos... Lo que yo deduzco es que las vida se vuelvan negras, igual que sus espejos... Peor aún, igual que sus almas.

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