Respirar siete veces

La meditación Samatha es una práctica budista. Es un método de meditación en el cual trabajamos con nuestra mente; en realidad la dejámos ser sí misma por un rato.

Nuestra mente está aturdida, distraída y muy a menudo fatigada. Pasamos de un pensamiento a otro y de una idea a otra. El brincar de una idea a otra y de un pensamiento a otro es lo que en budismo se llama la "mente de mono", the monkey mind. Como un mono brincando de rama a rama brincamos de pensamiento a pensamiento. No lo hacemos a propósito, nos sucede.

Samatha es una practica de meditación fácil de practicar y ayuda a la mente a estar por un rato en su estado natural, tranquila y reposada. (Nuestra mente entra en estado de monkey mind porque la atarantamos a diario con deseos y con tareas sin fin.)

La práctica es así: sentados cómodos, idealmente en un sillón o silla, nos preparamos para estar tranquilos un rato. Enderezamos la espalda, pero no mucho, que estar incómodos no tranquiliza. Se dejan los ojos entreabiertos, como quien no enfoca nada en particular. Una vez calmados nos preparamos para estar tres minutos en silencio. Eso es todo, tres minutos.

Llevamos nuestra atención a nuestra respiración. Nos concentramos en el hecho real de que estámos inspirando y expirando. Notamos cada vez que tomamos aire y notamos cada vez que lo expiramos. Nada más, no hacemos nada más que notar con nuestra atención el hecho de que estámos respirando.

Esta práctica tan sencilla puede tornarse una tarea imposible en cuestión de segundos. Nuestra mente, acostumbrada por hábito a brincar de un pensamiento a otro, no se calma sólo por el hecho de que estámos notando la respiración. Los pensamientos no dejarán de surgir y cuando surjan los vamos a dejar pasar, como si no pasara nada, y vamos a volver nuestra atención a nuestra respiración. Este es el ciclo de Samatha, notar la respiración, darnos cuenta que nos hemos desconcentrado, y volver a notar nuestra respiración.

Sakyong Mipham Rinpoche, un buen maestro de Samatha, aconseja un truco que puede ayudarnos a concentrar nuestra atención: contar siete respiraciones. Inspiro, expiro; uno. Inspiro, expiro; dos. Inspiro, expiro; tres.

Siete respiraciones. Casi nunca se puede contar a siete, pero la práctica hace al maestro, y el respirar con atención calma la mente. Feliz práctica.

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