In the wake of the coronavirus pandemic, WFP assistance helps Hondurans living with HIV keep the balanced diet they need.

‘My name is Abigail Galindo, I am a trans woman diagnosed with HIV in 2006.’ Photo: WFP/Hetze Tosta

A member of Muñecas Arcoiris (‘Rainbow Dolls Collective’), Abigail is a community leader and human rights advocate for the LGBT+ community in Honduras. She is also part of the HIV-positive patient self-support groups.

“The pandemic has affected many sectors in Honduras and people living with HIV have not been the exception as there is a lot of stigma and discrimination against HIV-positive people in the country,” she says. “If you are transgender, the situation is worse.”

Abigail used to have an admin job with a construction company managing building permissions— when the pandemic erupted, like so many others, she lost…


Alimentarse adecuadamente en esta pandemia ha sido todo un reto para las personas que viven con el VIH

Abigail trabajaba en el área administrativa de una empresa constructora gestionando los permisos de construcción, pero fue despedida al inicio de la pandemia. Foto: WFP/Hetze Tosta

“Me llamo Abigail Galindo, soy una mujer trans y me diagnosticaron con VIH en el 2006”

Abigail es voluntaria del Colectivo Muñecas Arcoíris. Desde su liderazgo promueve y defiende los Derechos Humanos de la comunidad LGTB+ en Honduras. Ella es también parte de los grupos de auto apoyo para las personas que viven con el VIH.

“La pandemia ha afectado a muchos sectores en Honduras y las personas VIH no hemos sido la excepción ya que existe en el país mucho estigma y discriminación a las pacientes VIH positivo”, indicó Abigail. “Y si eres trans, la situación es peor”, setenció…


Sin una ley que los proteja, este colectivo no tiene acceso a redes de protección social para enfrentar la crisis por la COVID-19.

Donny Reyes (der), líder de la comunidad LGTBI en Honduras, junto a miembros de la Asociación Arcoíris. Foto: WFP/Hetze Tosta

La pandemia ha golpeado con dureza a los grupos LGTBI en Honduras. Como no hay una ley que los ampare y garantice su identidad de genero y orientación sexual, no tienen acceso a las redes de protección social. “Hemos sido históricamente discriminados, excluidos de todo programa de ayuda social”, manifestó Donny Reyes, coordinador del Colectivo Arcoíris y líder de la comunidad LGTBI en Honduras.

Al estigma social, se suman el desempleo y la condición de salud de varios miembros que viven con enfermedades crónicas, como el VIH/sida. …


Tres mujeres hondureñas hablan del impacto que la crisis del coronavirus está teniendo en sus familias y su alimentación.

Deysi Castro junto a sus hijas menores Natalia y Yolibeth en la entrada de su casa en la ciudad de Comayagua, Honduras. Foto: WFP/Hetze Tosta

Deysi: Sin poder lavar para ganarse el sustento

Deysi Xiomara Castro recuerda con nostalgia aquellos días previos a la crisis del coronavirus cuando lavaba por lo menos dos o tres veces por semana la ropa de algunas familias en Comayagua. “Me ganaba cinco dólares al día; eso es lo que me pagan por 5 docenas de ropa”, nos cuenta esta madre soltera de seis hijos. “Pero ahora no sale nada”, agrega Deysi con tristeza.

“A punta de lavadas” logró enviar a una hija mayor a la universidad. Pero la crisis del coronavirus ha puesto pausa a esos estudios porque Deysi ya no lava como antes porque algunos clientes…


Tras el cierre de escuelas, suben las raciones a su cuatrimoto y van casa por casa

Las maestras Delsa López (der.) y Dorla Haylock (centro) descargan de su cuatrimoto una ración de alimentos para entregarla al padre de familia de uno de sus estudiantes. Foto: Cortesía/Golda Haylock

Una veda en la pesca está vigente hasta el mes de julio, agudizando la situación de familias en la Mosquitia, en el departamento de Gracias a Dios. Sin su principal fuente de ingresos, la Alimentación Escolar es ahora el único alimento que reciben los niños y las niñas en el día.

Sin embargo, la situación empeoró cuando estalló la pandemia de la COVID-19. Cuando las autoridades ordenaron el cierre de las escuelas en todo el país para contener el brote, también se suspendió el programa nacional de alimentación escolar y la distribución de las comidas. …


Concepción recibió dinero en efectivo para paliar los efectos de la sequía y una parte lo usó para comprar 5 gallinas.

En la cocina de Concepción Gonzáles ya no faltan los huevos. Las condiciones de inseguridad alimentaria que vivía su familia debido a la prolongada sequía las han superado gracias a las transferencias en efectivo que están recibiendo en su comunidad.

“Tengo también gallinas para el consumo familiar”, dijo Concepción González. Foto: WFP/Hetze Tosta

El clima errático, que ha traído sequías prolongadas o lluvias excesivas durante los últimos años, ha afectado a comunidades enteras en el corredor seco. La sequía destruyó los cultivos de Concepción y su familia, su principal fuente de alimentos y de ingresos. “La situación era bien difícil pues aquí ni trabajo se encuentra”, dijo Concepción.

Para paliar su difícil situación…


Dos jóvenes madres afectadas por la sequía en el Corredor Seco aprovechan los beneficios de la lactancia materna.

Flora amamanta a la pequeña Angélica mientras espera su turno para retirar su transferencia de efectivo. Foto: WFP/Hetze Tosta

Flora García llega puntualmente al banco con su pequeña Angélica para retirar una transferencia de efectivo, pero descubre que la fila de clientes es bastante larga. Así que arrima una silla y decide amamantar a su bebé para aprovechar el tiempo en un lugar designado para mujeres en periodo de lactancia.

Algo similar hace Luz Corea, con su hija Génesis de 3 meses, y otras mujeres mientras esperan su turno para retirar el dinero.

Las secuelas de la sequía

Las sequías recurrentes y otras variaciones en el clima han provocado pérdidas de las cosechas, resultando en la falta de alimentos y de empleos en las…


La canícula prolongada destruyó sus cultivos de maíz, fuente de alimentación e ingresos. Las familias hondureñas del Corredor Seco luchan para suplir sus necesidades.

María Electicia en la entrada de su casa en el Corredor Seco. Foto: WFP/Hetze Tosta

Más de 65.000 familias — entre productores de subsistencia, jornaleros y personas en situación de vulnerabilidad — perdieron sus cultivos producto de la sequía en el Corredor Seco de Honduras. El gobierno emitió un decreto de emergencia para los 74 municipios afectados.

Una de esas familias la forman María Electicia, su esposo Noé (a quien conoció cuando tenía 15 años) y sus hijos en la aldea de Panasacarán, municipio de San Francisco de Coray, en el sur de Honduras. San Francisco de Coray es uno de los municipios más pobres del departamento de Valle, en el Corredor Seco.

Migraron para buscar trabajo

Aunque han…


El río de una comunidad se secó, llevándose consigo la principal fuente de agua de una comunidad, así como de su alimentación y fuente de ingresos.

Doña Elvira Velásquez recoge agua de lo que queda del río. Esta agua debe suplir a toda una aldea. Foto: WFP/Hetze Tosta

“Hace más de tres meses se fue la lluvia, caminamos bastante para conseguir agua”, dijo Doña Elvira Velásquez mientras se preparaba para ir a buscar agua.

La situación en el corredor seco preocupa diariamente a más de 65.000 familias que resultaron afectadas por la sequía. No tienen qué comer. Contaban con lo que habían sembrado para el sustento de sus familias, pero todo se perdió.

Hetze Tosta

Periodista con más de 20 años de experiencia, responsable de comunicaciones y relaciones con socios y cooperantes en WFP Honduras.

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