El día que Durán unió a una nación

Las calles de Panamá estaban desiertas ese 20 de junio de 1980. Uno de los mayores talentos locales, sino el más grande, se enfrentaba con el icono del boxeo estadounidense, Sugar Ray Leonard. Este fue el día en que Roberto “Manos de Piedra” Durán dio la sorpresa y unió a toda una nación con una imponente victoria.

La gran interrogante, previa al combate, era cómo el oriundo del barrio de El Chorrillo le ganaría al púgil y medallista olímpico en Montreal, Canadá.

Muchos diarios internacionales vaticinaban como vencedor a Leonard e incluso, en Panamá, las personas se arriesgaban e invitaban a otros a apostar sumas exorbitantes a favor del estadounidense. Un panameño apostó $50,000 a que Sugar Ray sería el triunfador.

Pese a esta situación, los latinos y el pueblo panameño catalogaban a Durán como un campeón, sin importar cuál fuese el resultado tras, de la que era considerada en esa época, “la pelea del siglo”.

Los más cercanos, en la preparación de “El Cholo” para el combate, confiaban en que éste saldría airoso del encuentro.

Su entrenador, Ray Arcel, reconocía la peligrosidad del estilo de Leonard, pero no dudaba de la capacidad y talento de “Manos de Piedras” para conseguir el campeonato del Consejo Mundial del Boxeo (CMB).

“Si Roberto está en acción en el décimo asalto, me temo por la suerte de tu amigo (Leonard)”, expresó Arcel a los periodistas Red Smith y Michael Katz del periódico The New York Times en junio de 1980.

Este era el mismo sentimiento del apoderado de Durán, Carlos Eleta Almarán. En una entrevista telefónica con el diario La Estrella de Panamá a 10 días del encuentro boxístico, éste alababa la condición física de “El Cholo” y no tenía menor duda que sería el campeón mundial de la división welter.

“Leonard tendrá que poner la cara seria y batirse con decisión para poder resistir el empuje de Durán. (…) Podrá ser lo más rápido que se diga, pero cuando sienta los recios disparos de Durán pondrá pie en polvorosa”, dijo en la conversación.

“Durán puede emular hazaña”, así titulaba el corresponsal de Associated Press (AP), Ed Shuyler, cerca a la hora cero. El periodista manifestó que dos estilos distintos se enfrentaban ese 20 de junio de 1980: la sagacidad y equilibrio, elementos característicos de Sugar Ray Leonard, y la agresividad contundente del panameño.

En Panamá, un ambiente de ansiedad reinaba al acercarse la fecha. Las agencias de viajes de esos años promocionaban paquetes a sólo 890 dólares, que incluían hospedaje, alimentación y boletos para la pelea.

“Desde el ring side, mire como Roberto Durán acaba con Sugar Ray Leonard” o “El encuentro del siglo”, estas eran algunas de las frases que utilizaban para persuadir a los panameños.

Datos de empresas de transporte aéreo de la época señalan que, aproximadamente, dos mil pasajes disponibles fueron reservados.

Los fanáticos del boxeo agotaron el crédito bancario con un simple objetivo: Ir a Montreal y ver a Durán triunfar.

Además, no era extraño encontrarse, en las páginas de los diarios locales, con un sinnúmero de anuncios en los que se promocionaban eventos en bares y restaurantes donde se podía ver el combate. Esto era en todo el país.

Inclusive, Quintrix de Panasonic habilitó vitrinas, en diversos puntos de la ciudad capital, para que los transeúntes no se perdieran ningún detalle del encuentro.

En ese punto, Durán ya había, disimuladamente, unido a una nación.

‘Durán cumplió’

Ante 46,317 aficionados, Durán se alzó como campeón por decisión 2–1 en el Estadio Olímpico de Montreal, Canadá.

El británico Harry Dibbs votó 145–144 a favor del panameño y el francés Ramón Baldeyrou dio ventaja a “Manos de Piedra” de 146–144. Mientras que el italiano Angelo Poletti vio la pelea empate (147–147).

Pero previo al legendario encuentro, “El Cholo” ya tenía una destacada trayectoria en los pesos livianos.

En ese momento, Durán contaba, en su haber, con 55 knockouts de los cuales 11 eran en defensa de la corona que ganó en 1972. A ésta, “Manos de Piedra” renunció, voluntariamente, con el objetivo de aspirar al título welter.

Leonard tenía 18 knockouts y una medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976. El estadounidense conquistó el título frente al puertorriqueño Wilfredo Jiménez el 30 de noviembre de 1979.

Este fue un verdadero combate de titanes. Una pelea entre dos iconos que posteriormente se convertirían en amigos.

Según la prensa local, Durán manejó el ritmo de la pelea y no dio espacio para los golpes de Leonard.

“Fue una buena pelea entre dos verdaderos profesionales y una excelente victoria para Durán, un boxeador que muchos supusieron estaba en decadencia, y que creyeron no podía superar a los welters”, señaló el corresponsal de AP, Ed Shuyler, en su reseña del encuentro el 21 de junio de 1980.

El talento y el contundente resultado en este combate catapultaron a “El Cholo” a la historia del boxeo mundial. El 20 de junio de 1980, el día en que “Manos de Piedra” se convirtió en leyenda y brindó esperanza a un país que anhelaba su completa soberanía.

“Supe que podía hacerlo. Leonard nunca me lastimó”, manifestó Roberto Durán tras ser catalogado como triunfador de “la pelea del siglo”.