Los 5 peores motivos para casarse antes de los 30

El terrible miedo de llegar soltera a los 30!

La simple idea ha generado pánico, terror, crisis y mucho más en millones de mujeres en el mundo.

Sin embargo el miedo de llegar soltera a los 30 es un tema poco claro. Es influenciado por la sociedad y cultura en la que crecemos, y parece una gran sombra negra en nuestras vidas.

Conozco de historias increíbles sobre lo que somos capaces las mujeres con tal de no llegar solteras a los 30 años.

Y conozco también, de primera mano, la terrible presión social que tenemos que afrontar si no nos hemos casado en nuestros 20s.

En mi caso, sentí la presión social para casarme más o menos a los 23 años…

Si, como lo leyeron 23 años!!!!

Yo acababa de empezar una relación, creía saber mucho del amor y aun así no pensaba en casarme. Recuerdo que la madre de una de mis mejores amigas me dijo que se alegraba de la nueva relación en la que yo estaba, que el chico en cuestión era un “excelente partido” y que yo debía conservar esa relación para tener un buen futuro.

Lo increíble de todo es que esa relación no fue ni la primera ni la última en la que me hacían la incómoda pregunta “¿Y para cuando piensan casarse?”.

Durante ese y los siguientes años yo no pensaba en casarme, pero sobretodo no entendía por qué tenía que hacerlo.

Y aquí viene la pregunta: ¿Por qué tenía que casarme antes de los 30?

Desde que cumplí 24 años hasta los 28 se casaron todas y cada una de mis amigas cercanas.

Todas.

Y yo, por el contrario más sentía no me quería casar. No tenía nada en contra del matrimonio, el problema era que las razones por las cuales la sociedad me insistía en que debía casarme no me parecen válidas para una decisión así.

Y es que de algo si he estado segura durante toda mi vida, y es que el único motivo por el cual me casaría es porque quiero estar con esa persona todos los días por el resto de mi vida.

No me importa si piensan que soy extremadamente ingenua o romántica en esto, pero ninguno de los motivos “racionales” que la sociedad me dijo durante todos esos años me parecían suficientes a la hora de tomar una decisión así.

Veamos si ustedes están de acuerdo conmigo.

Este es el top 5 de los peores motivos que me dieron para casarme antes de los 30:

1. “Llevas demasiado tiempo con tu novio, si no le exiges que se casen sólo se aprovechará de ti”.

Yo escuche esta frase una y otra vez.

Y cada vez que me decían esto, yo pensaba que eso sería un motivo para terminar la relación y no un motivo para casarme. Si mi pareja fuera una persona que podría llegar a aprovecharse de mí, entonces ¿por qué querría yo casarme con él?

Todo lo contrario, lo que debería buscar es terminar la relación.

Estar mucho tiempo en una relación no será un motivo suficiente para casarme, además, ¿qué es mucho tiempo?! Hasta ahora pienso que lo más importante es saber que quiero amar a mi pareja por el resto de mi vida y no contabilizar el tiempo que llevo en una relación.

¿Exigir a mi novio que se case conmigo?

No lo creo

No juzgaré a quienes “presionaron” y/o “obligaron” a sus novios a casarse con ellas. Si así lo hicieron les deseo la mejor de las suertes en sus vidas. Pero yo no me imagino presionando a un hombre para que se case conmigo.

Deseo que sea algo natural, una decisión mutua en la que ambos queramos formalizar y construir una vida juntos.

2. “Quedan pocos hombres que son buen partido, buenos y solteros”

Y esto era algo cierto.

Es verdad que con el tiempo van quedando menos hombres buenos. Pero eso no significa que yo tengo que salir desesperada a buscar entre aquellos que quedan.

Tampoco significa que tengo que casarme con el que encuentre porque es más seguro que quedarse sin nada!

Yo no tengo miedo a estar sola.

Y prefiero estar sola a empezar una vida junto a alguien que no quiero para mí.

Al fin y al cabo, como dice el adagio, es mejor estar sola que mal acompañada.

Además, creo que el amor es también una cuestión de tiempo.

Todos en este mundo vamos cambiando, vivimos diversas circunstancias y tomamos diferentes decisiones. Existen momentos para cada cosa, incluso para enamorarse.

Lo importante es estar listas, con el corazón sano y ser capaces de ver y valorar a las personas y las oportunidades que con ellas nos llegan.

3. “Mientras más independiente te vuelvas, menos hombres estarán interesados en ti.”

Por increíble que parezca, este es en realidad el comentario que más escuche. Y lo asombroso es que muchos hombres sí se sienten intimidados por una mujer independiente.

Pero esos hombres no son, ni serán para mí. Mi compañero de vida deberá ser alguien que se alegre por mis triunfos y me acepte y ame tan independiente como soy.

Creo firmemente que para estar en una relación sana debemos sentirnos completas y satisfechas con nosotras mismas. De esta forma tendremos mucho más para dar y valoraremos mejor lo que recibimos.

Ser una mujer independiente significa que te conoces profundamente, sabes cuáles son tus fortalezas y debilidades, sabes lo que quieres alcanzar y eres capaz de entender el trabajo que eso significará.

Sabes mucho de lo que no quieres en tu vida y valoras enormemente lo que tienes y el esfuerzo que hiciste para alcanzar tus sueños.

Ser independiente te enseña mucho de ti y te asegura tu desenvolvimiento, de igual forma también te enseña a compartir y valorar el esfuerzo del otro.

4. “Tienes que madurar y sentar cabeza.”

El que los años vayan pasando y yo siguiera sin casarme se volvió conversación de cada reunión social a la que asistía.

El problema realmente era que la mayoría, si es que no todas, mis amigas estaban casadas, y todas en conjunto afirmaban que mi situación de soltera era síntoma de inmadurez.

Yo sé que estar casada significa compromiso de por vida con alguien, sin embargo estar soltera es también un compromiso, solo que con una misma.

Como soltera debía cuidar de mí y de mi vida como lo haría seguramente si estuviera casada.

No tenía nada que ver con inmadurez, llevaba mi vida igual que lo hacían mis amigas casadas pero lo hacía sola.

Créeme, tus amigas casadas llegarán a opinar de ti, y dirán que eres inmadura por no estar casada. Por más que te lo digan, eso no es cierto.

Ser soltera no significa ser inmadura, no significa estar perdida en la vida, no significa que seas inestable y no te desciende o asciende en la sociedad.

La madurez no llega con un anillo, llega con las circunstancias y las decisiones que tomamos en la vida para formar nuestro futuro.

5. “Ya no estás ‘tan’ joven.”

Este motivo me encanta, no puedo evitar sonreír cuando pienso en las veces que me decían esto.

Es cierto, ya no soy tan joven, ni tan ingenua, ni tan inexperta.

Es cierto, mi cuerpo y mi aspecto físico me dan batallas diarias y cada día se pone menos fácil que el anterior.

Estoy segura que miles de hombres no me regresarán ni a ver por ello. Pero la verdad hoy no me importa tanto.

No me estoy poniendo más joven cada día, pero ese no es motivo para buscar con urgencia un marido.

No olviden que a la larga un hombre que vale la pena preferirá una mujer feliz consigo misma y capaz de disfrutar una relación a una mujer joven con la que no pueda hacer un futuro.


Ahora ya pase los 30 años, ya casi y voy a los 31.

Al mirar hacia atrás solo veo que estuve en lo cierto cuando rechacé la idea de casarme por presiones sociales.

No puedo asegurar que hoy sería mejor esposa de lo que pude haber sido a mis 24 años, pero lo que sí puedo asegurar hoy a mis 30 años es que el único motivo por el cual me casaría sigue siendo el que pensaba cuando era niña.

El mejor motivo para casarme es querer estar con esa persona todos los días por el resto de mi vida.


Este Post fue originalmente publicado en Historias para Mujeres. Míralo aquí

Acerca de la Autora:

Hola mi nombre es Marie y en Historiasparamujeres.com soy una intermediaria. Comparto mis experiencias y las enseñanzas que éstas me dejaron junto con ejemplos y anécdotas de otras mujeres quienes superaron otras situaciones dificiles. Hoy soy la redactora de esta herramienta que pretende ayudar a cientos de mujeres a mejorar sus vidas.

Si también te gustan los relatos cortos. Te invito a leer mi primer relato corto “Contradiciendo al destino”