¿Por qué quieres liderar?
Tal vez porque soy ingenuo…

Hace unos días, en un trabajo al que postulaba, el entrevistador me preguntó: ¿Por qué quiero ser líder? No así de literal, pero entendí que en el fondo el objetivo era conocer mis motivos más honestos. Puede haber muchas razones: Mejor paga, status, etc. Desconozco cuáles serán las más comunes. Más allá de lo que respondí en esa oportunidad, la pregunta se quedó conmigo y este es mi intento por responderla.
A menudo pienso que dirigir un equipo de trabajo es una progresión natural en mi carrera como Ingeniero Informático, pero al mismo tiempo recuerdo a esos los profesionales con los que he trabajado y que conscientemente han decidido no seguir ese camino.
¿Realmente vale la pena el esfuerzo o carecen de ambición? ¿Realmente les importa?… Esto no es acerca de ellos.
¿Es convertirse en líder la progresión natural hacia la que tienden todos los informáticos? Y si no lo es, ¿de donde provienen esas ganas que tengo de serlo?
Siempre he pensado que ser un excelente programador no te prepara para dirigir a tus colaboradores. Aún así jamás hubiese pasado por mi mente postular a ser jefe de proyectos cuando recién terminé mi carrera. Un trabajo programando, de acuerdo con esta visión, parece ser el bautismo por el que todos hemos de pasar antes de lanzarnos en la búsqueda de nuestros reales intereses.
Cuando me encontré allí, el camino para convertirse en líder no pareció para nada claro. Por lo que he visto en más de una oportunidad, el desarrollador senior se transforma en jefe, aquel con el rendimiento más alto, aquel al que todos acuden para resolver hasta el más mínimo problema, aquel que luego de 24 horas de trabajo seguidas hace lo que nadie creyó posible y parchó un bug crítico. El héroe.
Ese es al que asciendes. Al que hace mejor su trabajo y le cargas además las responsabilidades de gestión. Desde cierto ángulo esto tiene sentido, la intención es lograr que — a través de su gestión — el alto rendimiento del nuevo jefe destile hacia el resto de los colaboradores del equipo. Por otro lado, este recién proclamado líder de equipo no necesariamente tiene las habilidades blandas para desempeñar bien sus nuevas tareas.
Y así es como me di cuenta. He leído artículos, libros, visto videos y atendido a charlas en las que otros líderes dan luces de todo lo que han aprendido para hacer mejor su trabajo y al mismo tiempo he tenido que colaborar con líderes que ignoran o desestiman ese acervo de conocimiento al que podemos acceder tan fácilmente.
Por eso quiero liderar. Quiero propiciar un clima en el que mis colaboradores se sientan a gusto. Espero motivarlos a que mejoren sus habilidades técnicas (enseñarles lo que puedo, nunca refactorizar todo su código porque no me pareció bien cómo abordaron un problema). Quiero inspirarlos a que investiguemos constantemente métodos para hacer mejor nuestro trabaj, guiarlos para que nunca seamos un equipo en modo de supervivencia y pasemos de esa etapa de aprendizaje a la auto-organización.
Conclusión
No, convertirse en un líder no es una progresión natural, al menos no si el plan es convertirse en un buen líder. Esa es una oportunidad que se busca de forma activa y con convicción.
¿Por qué quiero ser líder? Tal vez porque soy ingenuo. Mi causa principal es dedicar mis esfuerzos a propiciar una cultura de equipo sana, incentivar una constante búsqueda por mejorar y así impactar de forma positiva en nuestros resultados.
Mi enfoque está en las personas y creo con convicción que cuando logras que estén felices y orgullosos de su trabajo es cuando más productivos son :)