Fiesta Patronal de la Virgen de los Dolores

Con la llegada de septiembre a Jujuy, la ciudad se prepara para la apertura de un calendario turístico colmado de fiestas y tradicionales encuentros que llenan el aire de alegría y fervor, así como para recibir a diferentes viajeros que llegan para sumarse a ellas.
El día 15 de septiembre es celebración en honor a la Virgen De Los Dolores, un evento que se suma a los ya consagrados en Jujuy. El escenario es nada más ni nada menos que las orillas del cerro Chañi, el de mayor elevación en la provincia, en la localidad de Ovejeria, perteneciente a Yala. Una postal típica del norte argentino, con gigantescas montañas y cerros que se extienden por detrás.
La emoción siempre se hace presente en estas fiestas en donde se renuevan los votos a la Virgen. Hay quiénes llegan al lugar después de haberse trasladado durante 12 horas o más, sólo para cumplir con el compromiso de la fe. Lo que ocurre es que se trata de un camino difícil para recorrer, en donde los senderos a veces se tornan imprecisos, en donde el relieve sube y baja y especialmente, donde sólo se puede cruzar a lomo de mula. Por eso, este también es un sacrificio que ofrecen estos fieles peregrinos, que sin embargo, no encuentran excusas para dejar de asistir a la celebración.
Esta fiesta patronal congrega a más de 30 familias de la zona y su inicio siempre está marcado por una afectuosa y calurosa bienvenida de algún vecino a cargo, quién por supuesto no disimula su alegría de encontrarse allí reunido.
La ceremonia continúa con la llegada de las banderas y una estridente y sentida entonación al Himno Nacional. Por supuesto, no faltan las palabras y reflexiones de alguna autoridad eclesiástica, algún presbítero o diacono de la zona. Pero en los discursos tampoco dejan de asomarse las muestras de agradecimiento de lo recibido por la Virgen, así como también se manifiesta un espíritu de devoción, que año tras año sigue creciendo.
El lugar es perfecto porque la belleza de Jujuy es singular y se puede contemplar desde esas alturas con mayor claridad y disfrutarla en silencio. El cielo, limpio y asombroso, lleva a experimentar una cercanía con el paraíso.
Luego, se realiza una procesión alrededor de la capilla del lugar, con la imagen de la Virgen como guía. Rezos y cantos son compartidos por todos al unísono.
Cuando se acerca la hora del mediodía, la fiesta recién está empezando: todavía falta compartir una “olla popular” con algún plato típico de la región. Este momento es mucho más que una comida, es el intercambio simbólico entre vecinos, es la muestra de solidaridad y generosidad.
Antes de que caiga la noche, los vecinos empiezan a despedirse pues necesitan de los últimos rayos del sol para iluminar ese difícil sendero que los espera en el camino de regreso a casa.
Todos los años la fiesta de la Virgen De Los Dolores alegra más a quiénes están allí desde el primer día, porque siempre sorprende ver algunas caras nuevas, la de los turistas que se acercan también a compartir esta costumbre tan arraigada.
Fuente: El Tribuno
