La imposibilidad jurídica por error de naturaleza. Por Hugo Vera Ojeda

Un matrimonio homosexual es imposible legalizar, no por prejuicios de tinte moral sino por lógica, pues no existe tal cosa y la ley no lo podrá remediar mágicamente. Es como pedir una ley para extracción de peces de una granja avicola y, con la posibilidad de comprar peces de otro lugar, reconociendo implícitamente la fantasía subyacente.

Aun en el aparente loco ejemplo citado, seria más factible materializarlo, pues muchos dirán ¿acaso eso no es la libertad de quienes gustan de esa práctica? y además mejora la economía al estimular la compra de peces que pueden pudrirse en las costas marítimas por falta de compradores.

Y no podríamos más que darles la razón pero ¿por que no podemos darle la razón en el mismo sentido a la institucionalización jurídica de la unión homosexual? Por un pequeño y gran detalle que están queriendo pasar por alto y se llama "libertad" y no hablamos de la pareja, sino del niño que quieren adoptar, pues no se trata de comprar una mascota ni peces para paliar una nula producción extractiva.

El error que parece no querer admitir los pro "unión igualitaria" es que, si bien no habría problemas en una unión legal, está no podrá equiparse al matrimonio, pues esta institución que ni siquiera requirió de una ley que por cierto vino después, siempre fue una totalmente espontánea y natural que no surgió por la "necesidad" de la pareja.

No se trata de una institución para la unión, ni siquiera la heterosexual, pues eso no tenia efectos jurídicos y aun hasta ahora sigue sin tenerlo y es lo que conocemos como "noviazgo".

La institución del matrimonio, jurídicamente hablando obviamente, es una de familia. Es decir, los efectos naturales de esa unión en donde si, ya fue requerida una regulación, que no fue siquiera legal, sino espontánea. De ahí que tratar de destruir esta institución espontánea por cuestiones ideológicas, es ingeniería social pura y dura, propio del comunismo y su eterna búsqueda del nuevo orden y el hombre nuevo que piense y actúe no por efectos del orden espontáneo, sino uno artificial, a la luz de los ingenieros sociales que recurren siempre a recursos retóricos de que sus conclusiones descansan en supuestos parámetros científicos.

La regulación espontánea del matrimonio nunca fue por ninguna ingeniería social y mas bien fue por los vínculos surgidos por y para la "concepción" más no por la unión. De ahí que la palabra "matrimonio", esta lejos de ser un simple problema semántico, como muchos tratan de querer hacer ver, sino que es la indicación de la naturaleza jurídica.

Muchos dirán no obstante, que la esterilidad puede suplirse con la adopción y hasta podríamos darle la razón si se trataba de mascotas o productos como los peces, pero se trata de humanos y los humanos tenemos salvaguardada nuestra libertad que nos es inherente.

La libertad, lejos de ser una licencia, es un largo proceso de ensayo y error que va formando nuestro carácter y personalidad, pues se trata de la maduración del aspecto volitivo ¿Acaso tiene un niño desarrollada su voluntad para decidir? ¿Han pensado en que ese tercero tiene derechos consagrados que están por encima de los intereses de querer vivir en pareja de los adultos? Ni siquiera estamos hablando de que se les puede causar un daño o no, si no de su derecho a elegir que aún está en proceso. 
Pequeño detalle que se les escapó ¿verdad?

Hugo Vera Ojeda

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