Los bañados de Asunción y su postergación innecesaria. Por Hugo Vera Ojeda

El panorama de los bañados de Asunción constituye en la actualidad, una de las estampas mas vergonzosas de la Capital del Paraguay. Su postergación se debe única y exclusivamente a la falta de derecho de propiedad que debería haberse concedido hace muchísimo tiempo a todos los lugareños.

Hoy, las autoridades de turno, pueden poner miles de excusas, que por cierto son las mismas de siempre; que la ley no permite, que son zonas inundables, que se les va a dar asistencia si salen, que se les dará un certificado de posesión y otras fabulescas excusas con tal de no dar el derecho de propiedad que les asiste a estas personas.
¿Pero como podría cambiar la situación desoladora que actualmente tiene esa zona con un simple titulo?

Sencillamente porque eso dará seguridad jurídica sobre un bien tan valioso como lo es un inmueble, y más a la vera de un maravilloso rio. Un título de propiedad da nacimiento a derechos y obligaciones, en tal sentido la municipalidad y los afectados se verán beneficiados con esta nueva situación, pues los primeros recibirán tasas y otros tributos y los propietarios todo tipo de servicios públicos, lo que rápidamente dará otro aspecto al lugar que literalmente es tierra de nadie.

Pero eso no es todo, la seguridad jurídica también hará elevar notoriamente el valor de los inmuebles a precio de mercado, pues la gigantesca cartera de empresas que está esperando invertir ahí, solo requieren de una seguridad que otorga el título de propiedad, para descargar el aluvión de inversiones en ese estratégico lugar.

Esta situación hará pensar mucho a los lugareños si desean salir o vender sus tierras, lo que hará crecer más aun su valor. A la larga será una forma pacífica de cambios en el lugar y no como lo pretenden las autoridades de turno al mejor estilo del ex Dictador Norcoreano Kim Yong Il que literalmente mudaba barrios enteros sin importar el arraigo de las familias que estaban allí. Eso es ingeniería social pura. Es decir, tomar decisiones por las masas desde un centro de planificación, sin interesarle lo que piensen cada uno de los que integran esas masas, que desean borrar del mapa.

Las autoridades sostienen que existen una prohibición legal para titular las tierras debido a que son zonas inundables. Este argumento es endeble aun cuando fuera real la ilegalidad, pues la propiedad privada tiene rango constitucional y cualquier ley que vaya contra ella es inconstitucional. En ese sentido, los habitantes tienen el derecho del utis posidetis por encima de cualquier ley que fue sancionada muchísimo tiempo después de su situación. Es decir, la condición de poseedores de buena fe es anterior hasta de las mismas constituciones que tuvo el país, lo cual lo convierte en legítimos poseedores y lo legitimo siempre prevalecerá sobre lo legal.

Los lugareños no deberían perder el tiempo con la Municipalidad rogándoles que les den el título de propiedad, deben recurrir directamente a la Corte Suprema de Justicia y si estos, fallan en contra de su legitimidad, aparte de constituirse dicha situación en un acto de lesa humanidad, tienen la facultad de pedir por iniciativa popular la derogación de cualquier ley que vaya contra esa legitimidad. Además es muy contradictorio quitar a las familias legítimamente establecidas allí, con indemnizaciones innecesarias y costosas, por debajo del precio de mercado que podrían obtener en forma directa los nuevos propietarios, para dárselo a empresas privadas quienes necesariamente requerirán una garantía jurídica que solamente puede darles un título de propiedad. Es decir, la Municipalidad pretende barrer con las familias y después de esa situación legalizar el otorgamiento del título de propiedad de las fincas, convirtiendo en un mega negocio del cual estarían desvinculadas las familias con legítimos derechos posesorios.

Darle el derecho de propiedad a los poseedores jamás pueden ser ni una ilegitimidad, ni una mala idea, sino todo lo contrario, será un acto de justicia. Como siempre ocurre, la propiedad privada es capaz de avances inimaginables, no es bueno seguir postergando el sueño de tener un país de propietarios.

Hugo Vera Ojeda
Presidente de la Fundación Issos