Marxismo cultural. Por Hugo Vera Ojeda

En el siglo XV cuando Constantinopla estaba siendo rodeada por los turcos, sus autoridades, lejos de prepararse para la resistencia, estaban discutiendo y con mucha seriedad, el sexo de los Angeles. Es exactamente como veo en la actualidad a muchos liberales, especialmente los de cafetines, cuando discuten sobre la existencia o no del marxismo cultural o, como no, quien es mas experto en el tema, mientras el mundo cae bajo el yugo socialista.

Son varias en realidad las críticas que hacen sobre el tema, que mas que critica más bien parecieran buscar pelos en la sopa. Por citar algunas:

La negación

La más común de las características de la disonancia cognitiva es la negación. Aunque esto cabría más como un recurso de defensa de los marxistas, son muchos de los propios liberales que sostienen que no existe tal cosa como el marxismo cultural y que se lo ha relativizado para llamar así a cualquier cosa. Esto es tan cierto que a decir de Oscar Wilde, se puede perdonar la fuerza bruta, pero ¿como perdonar la razón bruta?. Por supuesto que no existe una corriente filosófica llamada Marxismo cultural! Es solo un recurso propagandístico para sintetizar una nueva estrategia de contenido socialista que ha mutado de lo economicista a otros aspectos como los culturales, que de tan inmenso que resultan los campos de estudio, que van desde la cuestión de género o LGBTI, ecologistas, multiculturalistas y otros que no resta más que usar la misma técnica goebbeliana de la simplificación del enemigo único. Es decir, englobar todos dentro de un solo concepto.

Gramsci no es de la escuela de Frankfurt:

Más allá de resolver si eso les importa mucho a los marxistas culturales, es bueno aclarar que esta acotación es porque generalmente se asocia a esta escuela con el marxismo cultural y al mismo tiempo campea dentro del marxismo cultural, un italiano de nombre Antonio Gramsci. Ciertamente la escuela alemana ha reunido a muy connotados intelectuales, que por cierto, tras huir de Hitler a EEUU, fundarian alli una extensión en New York, dentro de la Universidad Columbia, y que probablemente ni se hayan cruzado con Gramsci, de la misma forma que no lo habrán hecho con Simon de Beauvoir, pero no sólo estos, sino varios otros mas, son tenidos dentro del concepto del marxismo cultural, no por haber fundado o ser miembros de la escuela crítica o de Frankfurt, sino por sus aportes al concepto de la inoculación de ideas a través de ejes trasversales en la formación cultural de los pueblos, como la educación, la familia y hasta su religión.

Es un recurso de conservadores, de católicos o de homofobicos:

Si bien no deben faltar ninguno de los citados entre los que hablan de marxismo cultural, no es cierto que sean los únicos y sostener esa tesis es lo mismo que decir que todos los cristianos sean heterosexuales. En realidad en este punto noto más resentimiento que otra cosa. Quienes hacen esta aseveración generalmente son individuos con algún resentimiento que precisamente por sus características, son las observadas por el marxismo cultural y que basta con un estímulo hacia ese resentimiento y el odio crece como un incendio químico. Lo que deberían tener claro dichos liberales con ciertos resentimientos, que lo hacen estar mas cerca del "lado oscuro" que de los liberales, que hay toda una ingeniería detrás del estímulo cunductual. Particularmente, siempre recomiendo la etología para comprender está técnica, especialmente el comportamiento condicionado de Pavlov para entender el adoctrinamiento prohomosexual y la incertidumbre del gato de Schrödinger para entender la praxeologia.

Como verán, el tema del marxismo cultural no reúne las mínimas condiciones para ser una doctrina o una escuela, pues no tiene "padres fundadores" ni intelectuales que se denominen así mismos como "marxistas culturales" y más bien se trata de un mote por razones propagandísticas de los detractores de la nueva estrategia marxista, la de de copar todas las instituciones que le sean posibles.

No ver este fenómeno o atacar a quienes tratan de dar la voz de alarma, si bien es muy sano y válido para el ejercicio del debate, reduce a los negacionistas al fanatismo y es la misma razón por la que muchos creen que son liberales que han leído a Hayek en lo económico pero han olvidado a Von Mises cuando decía que un liberal debe saber de todo y esto incluye la sociología o la psicología, que en apariencias, no guardarian relación alguna con el tema central.

Hugo Vera Ojeda

Presidente de la Fundación Issos

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