Vísperas

I

El cuerpo estaba tieso cuando lo encontraron justo a la mitad de un callejón muy cerca de la calle 8, a eso de las seis de la mañana, cubierto por la nieve. El personal en la escena procesaba su cadáver a la vista de los vecinos, quienes se encontraban consternados y notoriamente dolidos. Las interrogantes eran lo único que florecía en esa gélida mañana, pero era demasiado pronto para dar conclusión alguna. El equipo forense se encargaría de informar la causa de muerte y las autoridades la línea de investigación. Primera hipótesis: congestión alcohólica.

II

Las depresiones de don Severino eran tan conocidas como su historia por todos en el barrio. La gente no podía evitar sentir una lástima perenne y una sensación de responsabilidad por el bienestar de un solitario hombre sin un techo que le cubriera el rostro curtido por los años y quemado por el despiadado frío que se presentaba por esos días. Su único consuelo era la botella de aguardiente a la que vivía pegado, la cual algunos de los vecinos se acomedían a reemplazar, en ocasiones, junto con algo de comida y agua. Era común verlo balbucear por los callejones espantando gatos. Dormía en un colchón viejo con olor a orines y humedad, entre los restos del zaguán en ruinas de lo que antes fue su casa, donde se las arreglaba para encender fuego y en ocasiones compartir su espacio con otros indigentes. En otro tiempo un agudo comerciante, cabeza de familia y vecino cortés; hoy una carga moral que nadie se atrevía a reconocer.

III

Durante sus años de prosperidad, don Severino y su familia eran conocidos por organizar amenas reuniones para sus amigos en una no muy pequeña casa burguesa con un jardín religiosamente cuidado y una pulcritud admirada por quienes la visitaban. Su esposa, doña Clara, poseía habilidades culinarias notables, además de un recetario de culto entre las amas de casa, quienes se deshacían en lisonjas en cada víspera de Año Nuevo, celebración por tradición llevada a cabo en el hogar de los siempre amables anfitriones. Sus dos hijos, Juan y Roberto, jóvenes a punto de elegir una carrera, eran talentosos futbolistas con aspiraciones de fama y muy populares entre las jovencitas.

Años después, Juan y Roberto se irían de México, cada uno con rumbo distinto para olvidarse, entre otras cosas, de su idioma y de su sangre. Ausentes, desde luego, en las exequias de su madre, quien se fuera de manera súbita a causa de un infarto fulminante.

IV

Una semana después del hallazgo, durante la fiesta vecinal por la víspera de Año Nuevo, uno de los presentes sacó de su bolsillo el recorte de una breve nota publicada por El Ciudadano esa misma mañana con noticias sobre el deceso:

REVELAN CAUSA DE MUERTE DE INDIGENTE ENCONTRADO EN CALLEJÓN

El pasado sábado 4 de diciembre del presente, fue encontrado sin vida un hombre en situación de calle en el callejón ubicado entre las calles 8 y 10 de la colonia Renacer. A continuación, se dan a conocer datos extraídos del reporte forense:

Nombre: Justo Severino Morales Bailón
Edad: 67 
Fecha de deceso: 23 de diciembre de 2016 / Hora: entre 10:00 y 11:00 pm
Causa de muerte: envenenamiento paulatino por arsénico.

Los vecinos se miraron con tensión por un momento e invocaron al Creador. Después, prosiguieron con el brindis.

#Wordcember2016 #Día04

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