Sobre Arenito y las iglesias «terapéuticas»

Soy enemigo de las intervenciones falsamente terapéuticas de las iglesias. ¿Por qué? Porque la religión no sustituye por ningún motivo ni a la psicología ni a la psiquiatría.

La religión no está haciendo un bien por sacar personas del alcohol o de las drogas; solo les sustituye una adicción por un fanatismo.

El caso de Arenito lo comprueba, pues la religión se vuelve a meter como sustituta de la psiquiatría, pretendiendo reformar la homosexualidad. Y, como nadie se indigne, se le está autorizando a que lo siga haciendo; no solamente los canutos (prefiero usar el término peyorativo por razones obvias), sino que también los católicos ultramontanos.

Debería estar penada la intervención psíquica de las personas por parte de las iglesias, en tanto que se están pirateando atribuciones clínicas. Y la pena debería ser la cancelación de la personalidad jurídica de las entidades. No menos que eso.

La salud mental debe quedar en manos de quienes corresponda.

Like what you read? Give Bruno Córdova Manzor a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.