“Estoy en una etapa en mi vida en la que estoy buscando conocerme, crearme y para eso necesito soledad…”

*1 semana después*

Fulanito está en una relación con Menganita.

¿¿QUÉ ONDA?? Jaja. Esto es algo que me ha pasado… V A R I A S veces pero siempre fui la emisora del mensaje (o sea la que terminaba estando con alguien más), nunca lo viví desde una perspectiva outsider. Me parece locazo cómo es que a veces tenemos la intención de lograr lo que queremos pero por algún motivo, POOOOO mierda, nos volvemos a caer con la misma piedra, solo que ahora tiene otro color de ojos, ya no se tiñe el cabello, no fuma y escucha géneros de música que no imaginaste que existían.

Estamos en una exhaustiva búsqueda de llenar espacios en nuestras vidas. Lo entiendo (y no lo JUZGO con rabia) porque lo he vivido. Esa sumatoria de guías de escape y abruptas bienvenidas es tormentosa. Conocer a alguien, enamorarte, estar con esa persona, que las cosas vayan mal, terminar… estar deprimida por eso y luego, una semana después (o un mes) sin haber sanado las heridas, sin haber asimilado las lecciones o desintoxicado espacios, volver a caer ante un héroe que por orden del “destino” llega a tu vida para hacerla mejor.

No quiero quitarle crédito a esa historias de amor que evidentemente van genial (y eso es lindo, que sean felices :) yeee) que sí, empezaron así: esa persona llegó juuuuuuuuuusto después del peor error de tu vida jaja… ni mucho menos pretendo menospreciar al “destino” (que, personalmente, es una palabra muy subjetiva y fascinante para mí). Pero seamos realistas, gente, el 99% de las veces no es el “destino”, es nuestra intención de llenar una silla frente a nosotros con quien cenar una noche cualquiera, o tener compañía asegurada para ir al cine o el teatro; en ese caso puntual, probablemente estamos perdidamente enamorados, sí, pero de la idea del amor, no de esa persona en particular.

¿Por qué tanto chongo con esta vaina?

Porque esto nos está haciendo harto daño. Nos hace daño a los que elegimos llenar espacios… y nos hace daño cuando nos toman como un ser para llenar ese espacio.

¿Qué pasaría si en lugar de ELEGIR volver a tropezar con la misma piedra, decidimos ser coherentes con nuestras intenciones y hacemos que sucedan? ¿Cómo cambiarían nuestras relaciones si dejamos de transformar amistades (o potenciales amistades) bravazas y que probablemente serán para toda la vida en un punto más dentro del patrón? ¿Y si rompemos el patrón?

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