Aprender, Saber, Comprender y Aceptar

4 formas del conocimiento

Cogito Ergo Sum. Cogito Ergo Sum. Son las palabras que vienen a mi mente cada vez que encuentro una opción irracional en mi camino. Cada vez que la decisión que se debe tomar no es del todo cierta.

Pienso y por ende existo.

Es un sentimiento complejo el saber que somos –al menos en este planeta y con la cantidad de conocimiento que tenemos hasta el momento–, el único animal racional.

Somos la única especie que reconoce su propia existencia.

Existimos por que pensamos. Pero esta libertad de pensamiento no es un regalo con el que se nace. Al menos no en la mayoría de los casos.

Los seres humanos al igual que otras especies podemos ser condicionados, educados, influenciados y transformados en el resultado de los pensamientos de alguien más.

¡Somos fragiles!

Cuando enfrentamos la realidad y observamos con objetividad la fragilidad de nuestra vida, de nuestra salud y nuestra mente. Entendemos que todo lo que nos identifica como individuos puede cambiar vertiginosa y salvajemente de un momento a otro.

Cogito Ergo Sum. Pienso luego existo.

El camino al conocimiento, es como lo he dicho en otras ocasiones, muy complejo y costoso. Puede convertirte en una persona cínica o en un hombre muy sabio.

Pero quizá antes de empezar en el camino del conocimiento nos viene a bien saber la diferencia entre las formas en que lo podemos interactuar con el conocimiento.

Aprender, Saber, Comprender y Aceptar son 4 verbos que tienen una estrecha relación con el conocimiento.

1. Aprender significa adquirir conocimiento

Cuando eras chico vos fuiste a la escuela al igual que tus hermanos o hermanas. En la escuela aprendiste el himno nacional, aprendiste de los héroes que dieron su vida por su patria.

En la escuela vos aprendiste de ciencias sociales y matemáticas. Aprendiste lo que estaba escrito en los libros de texto, lo que tus profesores te dijeron que debías aprender. Y lo aprendiste tan bien que aprobaste los exámenes.

Aprender es quizá la forma más fútil del conocimiento.

El día de hoy me aprendo un nombre y tu cumpleaños y el día de mañana se me ha olvidado. Es conocimiento, si. Pero si no se cuestiona y no se tiene certeza no es un Saber.

2. Saber es tener certeza de algo

La certeza es algo para lo que existe mucha demanda. Después de todo hay mucha gente educada en el mundo que no sabe nada.

Saber es más que aprender, es cuestionar un poco, es experimentar demasiado, es poner a prueba lo que se aprende.

Saber es la forma más solida del conocimiento. El saber es lo que te gana los reconocimientos y las competencias. Es lo que hace la diferencia entre buscar empleo y no necesitarlo.

En la empresa no hay un ejercicio más caro que el de adivinar. Tomar una decisión basada en supuestos no es tan eficiente como tomar una decisión basada en hechos.

El saber proporciona una certeza tácita que impacta el desempeño profesional de las personas que atesoran y persiguen el conocimiento.

Una persona promedio “cree”, un profesional “sabe”.

3. Comprender es el uso del saber en conjunto

Adquirir saber no es lo único que hacemos cuando estamos en el camino del conocimiento. En cierto momento empezamos a organizar lo que sabemos en capítulos, secciones, grupos y tipos.

Es esta acción donde el Saber se transforma en más que mera certeza en algo útil. La comprensión del conocimiento es la que nos permite elaborar e implementar soluciones.

Es en este momento, después de que hemos cuestionado, escudriñado y transformado nuestro cuerpo de conocimiento que una barrera se hace presente.

4. Aceptar es reconocer aquello de lo que se tiene certeza.

Aceptar los hechos, es una necesidad. Es el principio en el que se basa el método científico. Los hechos con los que contamos según nuestro cuerpo de conocimiento actual determinan todos los aspectos de nuestras ciencias.

La ciencia solo puede evolucionar cuando se descubren nuevos hechos. Desafortunadamente no todos los caminos conducen a roma. Algunos terminan probando que el pensamiento lateral, es solamente una tangente.

Los hechos son concretos y reales. Por tal razón aceptar es llegar al limite alcanzable de nuestro conocimiento y sin la desesperación de estar al borde.

Aceptar es desprenderse de la necesidad de tener razón.

Usamos nuestra comprensión del saber para llegar a los hechos. Los hechos le dan forma a la realidad.

Sin embargo, la realidad es mucho más extraña que la ficción. En el campo de la ficción puedes crear eventos irreales para justificar cualquier cosa. En la realidad eso no sucede tan a menudo como nos gustaría.

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