No, Jimmy Wales, no voy a hacer un donativo

Hoy en día, creo que es justo asumir que prácticamente todo el mundo está familiarizado con la Wikipedia. Quizá no tanto con sus entresijos internos y su funcionamiento a nivel de editor, pero seguro que todos la hemos consultado más de una vez para obtener información sobre cualquier cosa que se nos ocurra.

La Wikipedia nos gusta porque nos aporta un montón de datos, porque suele ser lo que sale primero cuando buscamos algo en Google y, sobre todo, porque es totalmente gratuita.

Supongamos que quieres saber dónde nació Kevin Spacey. Pues lo buscas en Google y te saldrá un recuadro con la información directamente extraída de la Wikipedia. Más fácil, imposible.

Ahora bien, en la vida nada es gratis. Para que nosotros, la gran masa de usuarios de Internet, podamos consultar la Wikipedia en cualquier momento sin gastar ni un céntimo adicional, otras personas deben gastarse un buen dinero en mantener el tinglado.

Siguiendo su política de “todos hacemos la Wikipedia”, su fundador Jimmy Wales apela a nuestra buena voluntad para que le demos dinero para pagar los gastos que supone mantener la Wikipedia abierta.

Yo respeto al hombre y creo que su idea es buena y que ha tenido mucho éxito y repercusión. Gustoso aportaría ni que fueran 5 euros a su causa, pero no me siento cómodo apoyando a lo que se ha convertido en una herramienta de propaganda por una serie de grupos de presión.

Me explico. Si bien es cierto que la idea es buena y que, en teoría, el contenido de la Wikipedia lo aportamos entre todos, la realidad es muy distinta.

Michael Scott tenía claro por qué la Wikipedia ofrece la mejor información posible sobre cualquier tema

Dentro de la comunidad de editores de la Wikipedia hay grupos de usuarios que se unen para ejercer presiones hacia sus intereses particulares. Y no hablo solamente de artículos de autobombo para promocionar carreras personales o empresas.

Ni siquiera de artículos con información incompleta o errónea redactados por personas con un conocimiento limitado sobre aquello que escribían, puesto que la intención de esos editores era buena.

Lo que de verdad me indigna es la información manipulada expresamente para divulgar un punto de vista y ganar espacio social. Y, lo que es incluso peor, que sea imposible corregirlo porque los manipuladores se han hecho con el control de la herramienta. Al menos, en el caso de la Wikipedia en español.

Si la información manipulada solo apareciera en la Wikipedia, no sería más que un anécdota. Sin embargo, muchas empresas e instituciones confían en la información que publica la Wikipedia y la usan para, por ejemplo, internacionalizar sus herramientas y servicios.

Así pues, debido a la nefasta política impuesta en la Wikipedia en español en materia de topónimos, Facebook y Google Maps (y probablemente otros) causaron una gran confusión entre sus usarios cuando empezaron a usar los topónimos que aparecen en la Wikipedia en español en lugar de los topónimos reales de los municipios de España.

Imaginad que utilizáis la navegación de Google Maps para saber cómo llegar a un sitio y no lográis encontrar el punto de destino porque le han cambiado el nombre por uno inventado, como pasó con Sant Quirze del Vallès.

Por lo tanto, mientras la Wikipedia siga manteniendo políticas vergonzosas y vergonzantes como esta, consideraré que se trata de un instrumento de propaganda con el que no quiero colaborar.

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