Amnistía fiscal y banca offshore: ¿Oportunidades en la crisis?

El Intercambio Automático de Información ya está aquí, cientos de países han confirmado su participación, y otros más acabarán por participar también. Esto convierte al secreto bancario en algo obsoleto, y ambos, tanto los propietarios de activos offshore como los bancos offshore, están sometidos a presión: ¿Cómo pueden navegar a través de los obstáculos, en un mundo en el que gobiernan las reglas de transparencia globales?

La industria se ha visto afectada: Hay informes que indican que algunos bancos offshore están experimentando una crisis. Algunas jurisdicciones offshore están perdiendo clientes. Y como si las cosas no fueran lo suficiente difíciles, normativas como las amnistías fiscales han sacudido incluso a algunas de las jurisdicciones offshore más fuertes.

Singapur, por ejemplo, está sufriendo la repatriación de activos de los ciudadanos del país vecino, Indonesia, “gracias” a la normativa de amnistía fiscal. Y no es solo eso, Singapur está en la lista de jurisdicciones “a investigar” por el Departamento de Justicia de EEUU, lo que en esencia significa que los bancos del país tienen que entregar la información referente a los ciudadanos estadounidenses tal y como se les solicite. Este hecho por sí solo puede hacer que los bancos de Singapur pierdan clientes offshore.

Amnistía fiscal: ¿Sí o no?

¿Sabía que hay 38 países que han adoptado programas de amnistía fiscal, y que están siendo eficaces?

De acuerdo con un observador de impuestos con sede en Indonesia, hay 38 economías desarrolladas y avanzadas que han puesto en marcha programas con éxito. Argentina, Tailandia, Corea del Sur, Malasia y Rusia son algunos de los últimos países que han adoptado amnistías fiscales. Sólo en Estados Unidos, 45 de los 50 estados han adoptado estos programas.

Pero, ¿por qué estos países han decidido tomar el camino de las amnistías fiscales?

La idea de la amnistía fiscal es bastante atractiva: A medida que la crisis económica golpea, los países afectados necesitan maximizar los fondos entrantes, al tiempo que limitan los fondos salientes. Una de las maneras más eficaces es a través de las políticas de regularización impositiva.

La amnistía fiscal, en lenguaje profano, es esencialmente la eliminación de las sanciones generalmente elevadas sobre los activos no declarados, a cambio de una pequeña “multa”.

Un ejemplo: En 2009, Italia concedió amnistía fiscal a millones de ciudadanos que decidieron repatriar sus activos pagando una tasa impositiva plana del 5 por ciento sobre los activos no declarados (fuente). Otro ejemplo es el de Indonesia, que adoptó el programa hace un par de meses; la “multa” por la repatriación de activos del extranjero es del 2 al 5 por ciento, mientras que si simplemente se declaran, se debe pagar del 4 al 10 por ciento de los bienes declarados.

Si bien esto es una buena noticia para los propietarios de activos, hay algunos inconvenientes que amenazan el éxito del programa. Uno de ellos es el hecho de que la amnistía fiscal está ayudando a los blanqueadores de capital, a los evasores de impuestos y a otros delincuentes, en lugar de castigarlos.

Independientemente de los pros y los contras, los programas de amnistía fiscal están aquí para quedarse. Pero la verdadera pregunta es, ¿cómo “hacer uso” de esta política para su plan de protección de activos en jurisdicciones offshore?

¿Qué tipo de oportunidades?

No deberíamos verlo todo negro; al igual que en cualquier actividad empresarial, hay oportunidades en medio de la crisis:

Una “nueva generación” de clientes

Como todos sabemos, la mayoría de los bancos en el mundo occidental son insolventes, mientras que los bancos en jurisdicciones offshore son fundamentalmente sólidos. Sin embargo, la reputación (negativa) de la banca offshore, a menudo eclipsa los aspectos positivos.

El sector de la banca offshore tiene mala fama debido a que algunos clientes se aprovechan de su característico secreto bancario para realizar actividades ilegales, desde el blanqueo de capital a la evasión fiscal. Ha sido así durante décadas.

Pero las cosas han cambiado, y el futuro de la banca offshore está tomando la forma de una nueva generación de clientes: los que realmente desean usar bancos offshore, no porque quieran ocultar sus activos “controvertidos”, sino por los beneficios que ofrecen los bancos offshore en cuanto a la protección de activos; aquellos que optan por evitar impuestos en lugar de evadir impuestos como estrategia de planificación fiscal.

Productos y servicios de inversión más atractivos

Ya que los propietarios de activos indonesios están repatriando sus activos en respuesta al programa de amnistía fiscal puesto en marcha por su gobierno, algunos servicios de banca privada de Singapur están ofreciendo “incentivos” a sus clientes para que declaren su patrimonio y paguen un tasa más alta de impuestos, en lugar de repatriar sus activos. Algunos otros están ofreciendo productos de inversión que son (se espera que sean) lo suficientemente atractivos para los clientes existentes.

Lo anterior es un ejemplo de cómo una crisis conduce a una política, que hace que de forma directa e indirecta los productos y servicios ofrecidos a los clientes cambien. Para los clientes de banca offshore, esto son muy buenas noticias, ya que hay más productos y servicios de inversión para elegir.

Conclusión

Debido a la transparencia globalizada — en parte impulsada por el Intercambio Automático de Información — el secreto bancario offshore prácticamente ha llegado a su fin. Afortunadamente, hoy en día los clientes están cada vez mejor informados a la hora de tomar una decisión en base a la enorme cantidad de información sobre banca offshore disponible en Internet.

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