5 tipos de personas que deben hacer un intercambio

Florianopólis al atardecer

Sí, tipos de personas hay miles, y en pleno 2016 cada individuo es tranquilamente un mundo y muchos mundos al tiempo, aún así, hay gente de gente, a los que un intercambio les vendría de espectáculo ¿Conoces a alguno? ¡De seguro que sí!

Los primero son los ansiosos, los que van a dar un paso y ya están pensando en el siguiente, no gustan de esperar, odian los silencios, quieren tener todo calculado y ya tienen el escenario pesimista, real y optimista de todo lo que van a hacer antes de accionar.No hay mejor terapia de choque para ellos que estar cada día más cerca del viaje y del inicio de su intercambio “¿Con quien iré a trabajar? ¿Cuanto tiempo me llevará ir de donde vivo al lugar de trabajo? ¿Será como lo estoy imaginando? ¿Por qué se toman tanto tiempo para responder a mi mensaje?” Este tipo de personas abundan los días antes del viaje y su valija lleva un poco de todo, solo por las dudas.

Están los que odian la incertidumbre, y quieren tener certeza de todo, la duda no tiene cabida en sus vidas y no gustan de futuros esquivos. Esas personas gustan de tener todo organizado, las estadísticas son sus mejores amigas, aman tener su semana organizada y que para cada cosa haya una meta.“¿Dónde iré a dormir? ¿Quién me va a buscar en la terminal? ¿Dónde es realmente la práctica?” Son preguntas para matar de infarto a esta persona. Este tipo de persona brilla a cientos de kilómetros y lo encontrarás sobretodo el primer día en la ciudad de su intercambio.

Los “tímidos” y lo digo entre comillas porque estoy seguro que conocen a más de un tímido que lo tímido les dura lo que dura una chocotorta en la mesa después de un asado. Un intercambio en un país donde no habla el idioma, es lo mejor que le puede pasar a esta persona “¿Qué tiene ese plato? ¿Qué dice ahi? ¿Eso es caro o barato? ¿Ese bus me deja en XX lugar?¿Dónde consigo un chip?”. Son preguntas que de seguro Google no le va a responder y sí: el señor del supermercado, la señora que camina por la calle y el que tiene cara de estar pasando por las mismas preguntas. ¿Dónde encontrarlo? En los primeros días del intercambio.

No pueden faltar los que lo preguntan todo, para ellos, un párrafo no tiene cohesión ni coherencia si no incluye una pregunta y se cuestionan hasta porqué el agua moja.“¿Eso como se llama? (repetido decenas de veces en el día) ¿Entendí bien?¿Esto se hace así?¿Me alcanza el dinero gastando así todos los días?” Lo podés identificar porque en un intercambio es aquel que transita los primeros días en su práctica y no quiere equivocarse, ni hacer un papelón.

Por último, están los que creen que la unión hace la fuerza, es ese que decide ser Zen ante las situaciones y que en un intercambio sabe rodearse. Son los que ante la incertidumbre, ante la “timidez” de otros, se relajan y se acompañan del ansioso y del que lo pregunta todo, este tipo de persona sabe que la unión hace la fuerza y se le ve caminando en bloque junto con más extranjeros hablando en al menos tres idiomas diferentes.

Intercambistas en Gramado — Rio Grande Do Sul

¿Cuál soy yo? Soy el que se hizo todas esas preguntas, soy el que estaba muerto de ansiedad antes de viajar a Brasil, el que no gusta de la incertidumbre y tuvo que esperar en la terminal sin saber si alguien de AIESEC venía por él, soy el “tímido” que en portuñol preguntaba por la calle cómo conseguir un chip, soy el que tomó más de una vez el bus en la dirección contraria por no preguntar, soy el que preguntó hasta por los codos en sus primeros días en la ciudad y el que encontró otros intercambistas transitando por el mismo camino y no los volvió a soltar de ahí en adelante.

Mis primeros días en Brasil estuvieron llenos de preguntas en cantidades masivamente industriales, estuvieron llenos de tantos cuestionamientos que el intercambio se convirtió en la búsqueda de muchas respuestas y hoy creo que soy parte de esas respuestas.

Hoy, ya con muchos más días, he aprendido a entender que no todo puede ser controlado, que tenés que dejarle algo al destino, que tenés que ser como una esponja para aprender, pero sobretodo, de que podés tener la certeza, el 100% de seguridad, la claridad, que de la experiencia vas a aprender mucho más de ti mismo que lo que podés imaginar.

Esta publicación fue escrita originalmente en octubre del 2016.