¿Quién dijo que hay un camino correcto?

Sea para crecer personalmente, para desarrollar tu carrera, o para darle un nuevo rumbo a tu vida, hay incontables caminos (Creo que cientos) para hacerlo; y decidir cuál es el correcto, es una pregunta que muchos nos hacemos.

Soy Migue y trabaje en Diseño Industrial, tuve mi propio emprendimiento de diseño junto con amigos, fui analista de marketing en una importadora de golosinas, Director de marketing en una ONG y cada vez que tomé uno de esos caminos, aparentemente tan distintos, siempre conté con la suerte de haber tomado una gran decisión.

Aún así, y hasta hace solo unos meses, no me hubiese imaginado que mi nuevo camino sería trabajar fuera de Argentina. Era mayo, y aunque ya estaba buscando por mi próximo paso profesional, no se me pasaba por la cabeza viajar y trabajar en el exterior, menos, en un país donde lo único que sabía pronunciar era el nombre de sus equipos de fútbol. Así fue como recibí el mail de una amiga, donde AIESEC, ofrecía la posibilidad de hacer un intercambio profesional en una empresa en Brasil durante seis meses.

El trabajo parecía desafiante y entretenido, se veía como una oportunidad que solo un tonto dejaría pasar; tendría la posibilidad de trabajar en la internacionalización de una de las Start-ups más exitosas de Brasil en los últimos años, pero aun así, el simple hecho de dejar de lado todo eso que había construido en Buenos Aires, los amigos, mi relación ¡los asados! me aterraba.

Mientras avanzaba el proceso de selección me daba cuenta aún más de todo lo que implicaba; el costo del programa, el seguro de vida, los pasajes, cancelar mis cuentas, ¡terminar LA TESIS!

Fui consciente que con cada paso que daba, buscaba excusas para evitar el intercambio, me di cuenta, que el miedo a un nuevo cambio estaba siendo mayor que las ganas que tenia de tomar esa nueva experiencia.

¿Qué me hizo cambiar de pensamiento y arriesgarme?

Dice una teoría, la Fórmula de Gleicher, que para cambiar algo, la insatisfacción, los recursos y la imagen de éxito tienen que ser mayores a la resistencia al cambio que tanto bloquea a los hombres.

Sentarme, desconectarme un rato de todo y preguntarme: “¿Qué es lo quiero lograr? ¿Qué me quiero demostrar?¿Es el mejor camino para hacerlo?¿Me hará feliz?”

Esas preguntas que me hice en ese momento, y que hoy recomiendo, fueron las que me permitieron colocar en un papel esa imagen de éxito con todo lo que iba a ganar. En mi caso, experiencia profesional en marketing y ventas, aprender un idioma hablado en una de las potencias emergentes del mundo, la posibilidad de nuevas amistades y la oportunidad de desafiarme nuevamente fueron esas cosas que me impulsaron a tomar el riesgo de viajar camino a algo nuevo.

Hoy, escribo desde Florianópolis, donde soy parte activa de Resultados Digitais, en la que junto con otros 5 intercambistas, construyo un nuevo mercado para Latinoamerica, donde cada vez menos me toca decir “eu não falo muito português” y donde cada día confirmo, que más que un camino “correcto” el mejor camino es el que se recorre arriesgando por alcanzar los sueños, el que se recorre sabiendo hacia donde se quiere ir, es el que se recorre, pensando menos y haciendo más.

Vos ¿Qué camino te querés arriesgar a tomar?

Esta publicación fue escrita originalmente en septiembre del 2016.